El diario The Guardian se interroga sobre los efectos que la contaminación podría tener en las olimpiadas de este año en Londres. En caso de que soplara el aire, los atletas no tendrían de qué preocuparse, pero si las condiciones atmosféricas no son favorables, las consecuencias podrían ser importantes. El calor puede provocar que el nivel de ozono y las partículas contaminantes aumenten hasta generar un "smog veraniego" que ya se produjo el mes pasado en casi toda Gran Bretaña.
Los atletas son especialmente sensibles a las partículas contaminantes del aire, pues durante los días de competición acumulan la contaminación en su organismo. La concentración de ozono y partículas contaminantes alcanzan sus mayores cotas a primeras horas de la tarde, por lo que se requerirá un cuidadoso horario que permita reducir la exposición de los deportistas a la contaminación atmosférica.