El tejido adiposo marrón puede ayudar a reducir la obesidad, porque en lugar de almacenar energía, la quema. La investigación del Brigham Women’s Hospital y la Harvard Medical School, dirigida por Jorge Plutzky, describe una molécula cuyo bloqueo provoca que la grasa blanca empiece a funcionar de forma similar a la parda.
Según declaró al diario El Mundo Francesc Villaroya, catedrático de Bioquímica de la Universidad de Barcelona, este proceso de transformación de la grasa blanca en marrón se estudia desde hace algunos años y se conoce como “browning”. Villaroya explicó que se ha descubierto que los adultos tienen grasa parda, un fenómeno que se creía que sólo existía en la infancia, pero no se sabe con certeza si la cantidad es suficiente para generar un impacto en la pérdida de peso, de ahí que se investigue cómo modificar la grasa blanca para que se transforme en parda.
La investigación dirigida por Plutzky ha identificado una enzima llamada Aldhlal, que constituye el agente de cambio para lograr que el tejido adiposo blanco actúe como si fuera marrón. Esta enzima se encuentra en las células de la grasa blanca y actúa en la formación de la grasa y la plasticidad de los adipositos, las células de la grasa. Cuando se bloquea la actividad de Aldhal en los adipositos blancos, éstos empiezan a actuar como si fueran células pardas. Según informa el diario El Mundo, en uno de los experimentos realizados para la elaboración del informe, los investigadores silenciaron esta enzima en ratones y observaron que redujeron su grasa visceral, ganaban menos peso y sus niveles de glucosa eran inferiores a los de los controles.
Aunque Plutzky previene que es necesario más trabajo y más investigación sobre este proceso, Villaroya considera que tiene muy buenas perspectivas de futuro. “En el tratamiento de la obesidad, el comer es muy importante. Hasta ahora, todos los fármacos han ido dirigidos a controlar el hambre, la saciedad. Actuar sobre señales metabólicas periféricas es interesante y posiblemente más seguro”.