Según informa BBC Mundo, antes del terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011 que provocaron el desastre de Fukushima, la energía nuclear representaba el 30% de las necesidades energéticas de Japón, y la planta termonuclear de Kashiwazaki-Kariwa suministraba por sí sola un quinto de la energía de Tokio y su área metropolitana. Pero el país nipón está dejando de utilizar la energía nuclear y ha incrementado las importaciones de combustibles fósiles.
El abandono de la energía nuclear se debe al temor de enfrentarse de nuevo a un accidente como el del año pasado. Sin embargo, las centrales nucleares son importantes centros de trabajo, y en el caso de la planta de Kashiwazaki, ofrecía empleo a unas 10.000 personas en una zona en la que las oportunidades de trabajo son limitadas y no existen industrias importantes. El alcalde de la localidad, Hiroshi Aida, declaró para BBC Mundo que al coexistir con la planta nuclear daban por hecho que era segura, pero “con el accidente nos dimos cuenta de que no era así. No podemos confiar en su seguridad. Nuestra confianza hacia el gobierno y hacia la gente que hace funcionar la planta se ha quebrado”.
El gobierno japonés, a pesar del accidente nuclear del año pasado, trabaja para recuperar la confianza. Shiro Arai, subgerente de Fukushima, asegura que “lo más importante para una planta atómica es la seguridad, es lo primero”. Pero el accidente de Fukushima ocupa, junto al de Chernobyl, el mayor nivel de gravedad de todos los accidentes nucleares registrados, y recuperar la confianza de la población en la energía nuclear no será tarea fácil.
Suministro energético alternativo
Para paliar la carencia de energía nuclear, Japón ha incrementado sus importaciones de combustibles fósiles, lo que implica un importante gasto económico. En opinión de Yu Nagatomi, del Instituto de Economía Energética de Japón, “la economía japonesa necesita energía barata”, pues se fundamenta en un inmenso sector manufacturero. Nagatomi se plantea que el sector industrial podría decidir llevarse sus negocios fuera de Japón, a otros lugares donde la energía sea más barata.