Este mismo ejecutivo, Eduardo Castro-Wright, concreta que Walmart México distribuyó unos 24 millones de dólares, es decir 18 millones de euros, para conseguir rápidamente los permisos de construcción. El abogado supo de esta irregularidad porque era el encargado de los permisos de construcción, así que empezó dentro de Walmart su propia investigación, siempre según The New York Times.
A pesar de que la empresa con sede en Arkansas, en el sureste de EEUU, concluyó que “había razones para pensar que las leyes mexicanas y estadounidenses habían sido violadas”, sus directivos optaron por mantener el informe en secreto. La empresa, que emplea a más de dos millones de trabajadores, es uno de los mayores empleadores del mundo.
Tras publicarse la información en el diario norteamericano, un portavoz de Walmart expresó que la compañía no tolerará “ninguna violación de la ley sobre corrupción estadounidense en el extranjero, cualquiera que sea el nivel de la sociedad”. Pero, al mismo tiempo, rebajó la importancia de los supuestos ilícitos, argumentando que muchas de las supuestas actividades se cometieron hace más de seis años. “Si estas acusaciones son ciertas, no son un reflejo de quienes somos o de lo que hoy defendemos”.