El Día Internacional de la Madre Tierra empezó a gestarse en 1972, durante la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, que tuvo lugar en Estocolmo. Este Día Internacional no pretende reemplazar otros actos, como el “Día de la Tierra” que se celebra en muchos países desde hace más de 40 años, sino reforzarlos y reinterpretarlos de acuerdo a los nuevos desafíos medioambientales y sociales.
La “Madre Tierra” es una expresión que se utiliza en muchos lugares del mundo para referirse al planeta, como “Pacha Mama” en Bolivia o “Tonantzin” en algunos pueblos antiguos de Nicaragua. Para Naciones Unidas, este hecho supone una prueba clara de que existe una interdependencia entre los seres humanos de todo el planeta.
En un comunicado del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, señala que estamos sufriendo las consecuencias de haber expoliado el capital de la naturaleza sin devolver nada a cambio. “Quienes más sufren los efectos de nuestra gestión negligente son los más vulnerables del mundo: los que viven en los márgenes de los desiertos, las comunidades indígenas, los pobres rurales los habitantes de los sórdidos barrios marginales de las megalópolis cada vez más grandes del mundo. Para que estas personas puedan salir de la pobreza y prosperar necesitan, por lo menos, tierras fértiles, agua potable y un saneamiento adecuado”.
Con motivo de la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) el próximo mes de junio, los líderes mundiales conversarán sobre cómo construir una economía verde, mejorar la coordinación internacional y erradicar la pobreza, que además constituye uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio que se quieren lograr para 2015.