El comportamiento ético de las empresas es cada vez más determinante para lograr un éxito duradero en el mercado. Una empresa socialmente responsable puede aumentar su rentabilidad económica porque el comportamiento ético contribuye a una buena reputación de la empresa ante los consumidores y contribuye a fidelizar a sus clientes.
El Institute for Management Development de Lausana publica en su Anuario Mundial de Competitividad 2011 una comparación sobre la implantación de prácticas éticas en las empresas de 59 países. Los países donde las prácticas éticas en las empreas están más desarrolladas son Dinamarca, Australia, Suecia, Noruega y Finlandia. Alemania ocupa el octavo lugar y Japón el noveno. Países como Bélgica, Estados Unidos, Irlanda, Luxemburgo, Reino Unido o Austria, así como Singapur y Hong Kong, se encuentran entre los primeros veinte países de la clasificación.
Sin embargo, tal como se indica en un comunicado del IEE, España ocupa el puesto 30, lejos de los países con mayor implantación de prácticas éticas en las empresas. Los únicos países europeos por detrás de España son Portugal (puesto 33), Estonia (35), Hungría (40), Polonia (44), República Checa (47), Lituania (50), Grecia (51), Eslovaqui (52), Italia (53), Eslovenia (56) y Bulgaria, que ocupa el último puesto.