“La inmensa mayoría de los países se han distanciado de la aplicación de la pena de muerte. Nuestro mensaje a los líderes de la aislada minoría de países que continúan ejecutando a personas es claro: en esta cuestión van a la zaga del resto del mundo, y ya es hora de que tomen medidas para poner fin a esta pena, la más cruel, inhumana y degradante”, declaró Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional.
A pesar de la reducción del número de países que aplican la pena capital, Oriente Medio registró durante el año pasado un considerable aumento de las ejecuciones, hasta casi un 50% más que en 2010. Arabia Saudí, Irak, Irán y Yemen son responsable del 99% de todas las ejecuciones registradas en la región de Oriente Medio y el Norte de África. De hecho, sólo el aumento contabilizado en Arabia Saudí e Irán ya equivale al aumento neto de 149 ejecuciones registradas en todo el mundo, en comparación a los datos de 2010.
No obstante, China ostenta el mayor número de ejecuciones respecto al conjunto del resto de mundo. Miles de personas fueron ejecutadas en China en 2011, pero Amnistía Internacional ha dejado de publicar las que recopila de fuentes oficiales chinas porque las cifras sobre la pena de muerte se consideran secreto de Estado y probablemente son muy inferiores al número real. La organización Internacional declara que ha pedido a las autoridades chinas que publiquen la información relativa a las personas condenadas a muerte y ejecutadas, puesto que se cree que pese a llevar a cabo miles de ejecuciones, el número se ha reducido en los últimos cuatro años.
Respecto a Irán, Amnistía Internacional posee “informes creíbles” sobre un gran número de ejecuciones no confirmadas que casi duplican la cifra reconocida oficialmente. Además, la ONG establece que al menos tres personas fueron ejecutadas cuando tenían menos de 18 años, lo que constituye una vulneración del derecho internacional.
Estados Unidos es el único país de América y el único miembro del G8 que llevó a cabo ejecuciones en 2011, un total de 43. Por su parte, Bielorrusia (2 ejecuciones en 2011) es el único país de Europa y la antigua Unión Soviética que todavía aplica la pena de muerte. Además, junto a Vietnam, es el único caso en que no se informó a los presos ni a sus familias o abogados de su inminente ejecución.
Amnistía Internacional señala que en la mayoría de países donde se llevaron a cabo ejecuciones o condenas a muertes, los juicios no cumplieron las normas internacionales sobre garantías procesales. A pesar de todo, en 2011 se registraron algunos avances: China ha eliminado la pena de muerte para 13 delitos, fundamentalmente de carácter económico; y en Estados Unidos, el número de ejecuciones disminuyó drásticamente respecto a las registradas hace diez años.
Salil Shetty afirma que “podemos ver un progreso gradual incluso en el reducido número de países que ejecutaron a personas en 2011. Son pequeños avances, pero se ha demostrado que estas medidas progresivas a la larga conducen al fin de la pena de muerte”.