La Directiva Marco del Agua (WFD en sus siglas inglesas) ha determinado que Europa debe gestionar sus ríos, lagos, acuíferos y costas para hacerlos más sostenibles. Gracias a la WFD, los ríos se están limpiando y se han hecho algunos progresos en la recuperación de los humedales y otros ecosistemas. Sin embargo, el informe de la EEB pone de manifiesto que los retos más importantes siguen siendo los mismos que hace diez años.
Jeremy Wates, Secretario General de la EEB considera que la implementación de la WFD tiene un problema fundamental: “Aunque la Directiva Marco del Agua tiene un gran potencial para la protección del agua, la implementación de la misma queda minada debido a la gran cantidad de excepciones y al hecho de que los países pueden posponer las medidas hasta 2027. A esta velocidad, los jóvenes europeos verán cómo encanecen sin que la WFD cumpla su promesa”.
El río Ebro, el más caudaloso de España, se incluye en el informe de la EEB como uno de los diez más importantes de Europa. Sus aguas sirven para el consumo de más de cinco millones de habitantes de seis comunidades autónomas distintas, pero su caudal, sobreexplotado, se ha reducido más de la mitad en los últimos años.
“Los lobbys agrícolas reclaman su derecho al agua y tienen una gran influencia en los políticos españoles”, declara el informe. Se señala, también, que el trasvase de agua del Ebro a otras zonas muy alejadas del río perjudicaría seriamente al ecosistema y a las necesidades de la comunidad local que necesita el agua donde está. El estudio añade que "a pesar de que los grupos locales han logrado parar la transferencia de agua hasta la fecha, la idea se llevará a cabo en el futuro, perjudicando seriamente al equilibrio y la biodiversidad del Delta (designado como área protegida por la legislación europea)". De hecho, el descenso de caudal del río ya ha empezado a ocasionar problemas en el equilibrio ecológico del Delta, pero éstos podrían hacerse irreversibles en caso de que el caudal fuera desviado a otras regiones.
La construcción de presas para la producción de hidroelectricidad genera importantes alteraciones del equilibrio medioambiental de los ríos. La renovación de las antiguas presas progresa demasiado despacio, y nuevos ríos están amenazados por la construcción de más presas, que en determinados ecosistemas son una causa del aumento de los efectos del cambio climático.
La alteración de los ríos para permitir el comercio también provoca graves consecuencias, debido a la falta de limpieza de este modo de transporte. Jeremy Wates comentó el caso particular del Danubio, donde “si las inversiones planeadas para permitir el comercio salen adelante, el Danubio parecerá más una autopista que un río. La Comisión Europea necesita usar todo su poder para reforzar y asegurar el total cumplimiento de la WFD, tan pronto como sea posible, antes de que nuestros ríos ya no puedan recuperarse”.
La Directiva Marco del Agua ha sido hasta el momento ineficaz tratando de resolver la contaminación del agua por el vertido de productos químicos. Esto afecta a la fauna, pero también al agua destinada para consumo humano. “Los europeos están pagando dos veces: la primera al financiar las prácticas agrícolas contaminantes a través de la PAC, y la segunda al tener que eliminar las sustancias tóxicas del agua después. Esta mala práctica debe terminar”, señaló Sarolta Tripolszky, miembro del EEB.