Según una encuesta del Instituto Coca-Cola de la felicidad, el 70% de los españoles fueron felices en 2011. Este congreso se ha propuesto “ayudar a la gente a encontrar la felicidad con los mayores especialistas en la materia”, afirmaba Carlos Chaguaceda, presidente del Instituto Coca-Cola de la Felicidad en declaraciones al diario El Mundo.
Eduardo Punset, director del evento, dará una conferencia en la que defenderá que la felicidad es la ausencia del miedo. Le acompañarán el psiquiatra y divulgador científico Luis Rojas Marcos; el fundador de la ONG “Sonrisas de Bombay”, Jaume Sanllorente; el médico y experto en comunicación y coaching Mario Alonso Puig; y la monja y teóloga Sor María Lucía Caram. Además de estas ponencias, en el congreso se desarrollarán mesas redondas sobre la relación de la felicidad con los medios de comunicación, o sobre cómo invertir en felicidad.
Merece una mención especial el mural que anuncia la cita, un trabajo que ha llevado más de un mes de preparación y que por fin preside la fachada de los teatros del Canal. Para crearlo, más de un millón de papelitos adhesivos con los deseos y maneras de alcanzar la felicidad que proponían quienes pasaban por allí se fueron añadiendo al muro. Eduardo Zamarro, profesor de Bellas Artes de la Universidad Francisco de Vitoria ha sido el encargado de dirigir este trabajo, que en un principio le pareció un reto pero que considera una iniciativa muy positiva.
La entrada al II Congreso Internacional de la Felicidad tendrá un precio de 25 euros por día o 40 euros por los dos días. Los estudiantes y profesores se beneficiarán de precios reducidos (15 euros un día y 20 los dos). Los fondos recaudados se donarán a las organizaciones WWF, Exit y Cáritas.
Mario Alonso Puig, uno de los ponentes señaló que "la felicidad no es el bienestar subjetivo, como el sentirse calentito en invierno o tomarse un refresco en verano, la felicidad es algo que calma el corazón, no hay felicidad encerrada en el yo, ésta debe surgir en el encuentro con otras personas", tal como recoge el diario ABC. El médico también afirmó que las emociones afectan a la salud, por lo que la felicidad sólo podrá tener un efecto positivo.