21/03/2012 10:27:55

La contaminación ambiental ¿también engorda?

Diversos estudios relacionan determinados contaminantes con el desarrollo de problemas de sobrepeso

Cada vez son más los estudios que demuestran que la contaminación no sólo desencadena enfermedades cardiovasculares y oncológicas, sino que también propicia problemas de obesidad. Según recoge el diario El País, algunos de los contaminantes ambientales se hacen pasar por hormonas, confundiendo al organismo y desatando desarreglos metabólicos. Además, algunos productos químicos de uso habitual también contienen sustancias que pueden llegar a generar problemas de sobrepeso e incluso de diabetes.

Según recoge el diario El País, determinados estudios científicos determinan que algunos compuestos químicos utilizados habitualmente por la población (pesticidas, insecticidas, perfumes, plásticos o cosméticos) están directamente vinculados con la obesidad.

El Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), que agrupa a 24 grupos españoles de investigación en obesidad asegura que algunas de estas sustancias se hacen pasar por hormonas, confundiendo al organismo y provocando alteraciones en la acumulación de grasa corporal.

Entre las sustancias se encuentran los “compuestos orgánicos persistentes” (cop), unos elementos químicos difícilmente degradables que se concentran en la cadena alimentaria, concretamente en las grasas. Un ejemplo de este grupo son los pesticidas organoclorados, como el DDT.

El País recoge las declaraciones de Nicolás Olea, catedrático de Medicina de la Universidad de Granada, quien afirma que a este grupo hay que adjuntarle el de los compuestos seudopersistentes, que no se fijan tanto al organismo pero que son tan utilizados a diario que actúan de la misma manera.

Los ftalatos, utilizados en la industria como ablandadores de plásticos; las benzofenonas, presentes en los filtros ultravioletas de las cremas solares; los parabenes, compuestos habituales de los cosméticos (cremas, champús, etc.); o el bisfenol A, presente en plásticos, son algunos ejemplos de compuestos seudopersistentes. Según Olea, la exposición a estos compuestos tiene una influencia importante en el desarrollo de problemas de obesidad y de diabetes.

El País destaca que los investigadores también vinculan estos productos con el síndrome metabólico (obesidad abdominal, glucemia, presión arterial elevada) y la resistencia a la insulina.
La industria del plástico ha salido al paso de las acusaciones rechazando la vinculación entre el plástico y la obesidad y asegurando que los informes que lo relacionan ‘están basados en un pequeño número de estudios que contienen una importante serie de limitaciones’.

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