Según recoge BBC Mundo, Jason Gurdak, profesor de hidrogeología de la Universidad Estatal de San Francisco explicó que “está previsto que la variabilidad climática cause mayores variaciones en las precipitaciones. Las fuentes de agua superficial sufrirán mayor estrés hídrico, por lo que la demanda de las fuentes subterráneas aumentará”. En su opinión, lo más probable es que esto suceda en regiones con rápido crecimiento de población y mayores exigencias de seguridad alimentaria.
En la ponencia también intervino José Luis Martín Bordes, coordinador de proyectos en el Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO, que subrayó los problemas que plantea la explotación de los acuíferos, “estamos hablando de un recurso hídrico subterráneo que es invisible, y eso crea muchos problemas. En el caso de las cuencas hídricas fluviales, los sistemas son superficiales y visibles, pero el agua subterránea está contenida en una roca”.
En Estados Unidos, casi la mitad del agua que se utiliza para consumo humano proviene de fuentes subterráneas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que hay dos tipos de acuíferos. “Algunos se recargan naturalmente por la infiltración del agua de lluvia en la roca, pero hay otros no renovables, muy profundos, que no se recargan. Contienen agua de miles de años de antigüedad y son un recurso finito”, explicó Martín Bordes para la BBC. ¿Qué sucederá si se explotan sin conocer el impacto de su uso?
Es muy difícil predecir las interacciones entre clima y agua subterránea. En algunas regiones se reducirán las reservas y en otras aumentarán, pero según afirmó Gurdak, cada vez hay más pruebas que indican que el cambio climático afectará a la calidad del agua. Las investigaciones que se han desarrollado en las Bahamas, en Argentina y en Francia han servido para plantear escenarios con proyección a la década de 2081-2090, demostrando estas afirmaciones.
Según la UNESCO, las reglas para gestionar el uso del agua serán cada vez más importantes, pero es fundamental que se continúe la investigación. Esta necesidad de estudiar el impacto del cambio climático en los acuíferos existe desde hace tiempo, y en 2004 llevó a la creación de una red global de científicos, Graphic (Groundwater Resources under the Pressures od Humanity and Climate Change). Aunque se han desarrollado algunas innovaciones tecnológicas, como la recarga artificial de los acuíferos con agua de lluvia o aguas residuales tratadas, los expertos demandan más investigación y más regulación.