La celebración oficial en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) del Día Internacional de la Mujer tuvo lugar ayer en la sede de la organización en Nueva York. El secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, participó en el evento junto con otros funcionarios de alto rango y activistas que trabajan en temas relacionados con las mujeres rurales en todo el mundo.
En su intervención, Ban Ki-moon destacó que "falta mucho para que pueda decirse que las mujeres y las niñas gozan de los derechos fundamentales, la libertad y la dignidad que son su derecho de nacimiento y que garantizarán su bienestar. Esto es más evidente en las zonas rurales del mundo. Las mujeres y niñas de estas zonas, a quienes está dedicado este Día Internacional de la Mujer, componen la cuarta parte de la población del mundo, pero suelen ocupar los puestos más bajos en todos los indicadores económicos, sociales y culturales, desde los ingresos y la educación hasta la salud y la participación en la toma de decisiones".
Asimismo, instó a los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado a que se comprometan a alcanzar la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer, que "es un derecho humano fundamental y una fuerza que beneficia a todos. La energía, el talento y la fuerza de las mujeres y las niñas son el recurso natural no aprovechado más valioso de la humanidad", añadió.
Por su parte, Michelle Bachelet, directora Ejecutiva de ONU Mujeres, quien participó a través de un mensaje por vídeo, afirmó: "En este Día Internacional de la Mujer, me uno a las mujeres del mundo en solidaridad por los derechos humanos, la dignidad y la igualdad, un sentimiento que compartimos millones de personas y que nos lleva a luchar por la justicia y la inclusión. En este primer aniversario de ONU Mujeres, saludo a todas las personas, gobiernos y organizaciones que trabajan a favor del empoderamiento de la mujer y de la igualdad de género. Sepan ustedes que trabajamos con el mayor compromiso de cara al futuro".
Datos de la ONU
Según destaca la ONU, las mujeres rurales representan un papel fundamental en las economías tanto de los países en desarrollo como de los desarrollados, pues contribuyen al progreso agrícola, mejoran la seguridad alimentaria y ayudan a reducir los niveles de pobreza en sus comunidades.
Estas mujeres constituyen el 43% de la mano de obra en el campo, cifra que llega a ser del 70% en algunos lugares.
La desigualdad entre los géneros y el acceso limitado al crédito, la salud y la educación son las principales dificultades que afrontan las mujeres rurales. Se calcula, por ejemplo, que el 60% de las personas con hambre crónica son mujeres y niñas. La crisis alimentaria y la económica, junto con el cambio climático, no hacen más que agravar la situación.
Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que si las mujeres tuvieran un acceso equitativo a los fertilizantes, las semillas y las herramientas, la cantidad de personas hambrientas en el mundo se reduciría entre 100 y 150 millones.