El estudio recoge la opinión de un panel de 200 de expertos sobre valores, actitudes y prioridades para afrontar el futuro. Los participantes puntuaron 30 valores y actitudes y los calificaron como femeninos, masculinos o compartidos. El primer tercio de los que alcanzaron mayor puntuación se pueden considerar rasgos compartidos. El segundo tercio corresponde rasgos cooperativos, predominantemente femeninos, y el último tercio a rasgos competitivos, calificados como masculinos.
Entre las conclusiones destaca que el esfuerzo, el comportamiento ético y la responsabilidad, por este orden, son los tres valores y actitudes clave para afrontar el futuro. Así lo consideran más del 40% de los participantes. El panel considera que los tres son algo más femeninos que masculinos.
La mayor parte de las diez actitudes y valores más necesarios se puede considerar que corresponden casi por igual a hombres y mujeres. Los más claramente femeninos son vida de familia, inteligencia emocional, paciencia y compromiso social. Los predominantemente masculinos, desdramatizar, innovación y pragmatismo.
El panel considera que las tres prioridades de la sociedad española en este momento son racionalizar la gestión pública (para el 55% de los encuestados), mejorar la ejemplaridad institucional (55%) y potenciar la dimensión social de las empresas (22%). A continuación se sitúan la necesidad de un mayor liderazgo político (29%), empresarial (19%) y ciudadano (18%). Es decir, no consideramos tan prioritario lo que podemos hacer cada uno de nosotros, como por ejemplo: impulsar el trabajo comunitario, aumentar los foros de pensamiento independiente, iniciar el copago de servicios esenciales e introducir un sistema de pensiones mixto.
Por otro lado, el informe pone de manifiesto que la racionalidad, los conocimientos técnicos, la competitividad y el afán por recompensas materiales, todos predominantemente masculinos, no ºpermitieron prever la situación actual. Por eso el futuro quizá tenga que ver más con las actitudes y valores femeninos, que son los que enfatizan la cooperación y el apoyo social, entre los que este estudio destaca la vida de familia, la inteligencia emocional, la paciencia, el compromiso social, las habilidades de convivencia y la espiritualidad.
Según Francisco Abad, codirector del informe, “hay muchos campos de actuación para que mejore la realidad social, pero hoy nos gustaría destacar los relacionados con la pobreza, que se concentra en las mujeres de más edad. Hay que tener en cuenta que la mujer tiene una mayor esperanza de vida y menor pensión, dado que ha tenido un salario más bajo y su vida laboral se ha visto afectada por su mayor atención a la familia. Una idea que debería inspirar líneas de actuación en el sector empresarial”.
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