La diversidad, hace unos años muy valorada, ha perdido protagonismo debido a la recesión económica, olvidando que cuando forma parte de la gestión empresarial constituye un factor de éxito económico, tal y como muestra el informe de la UNESCO 'Invertimos en la diversidad cultural y en el diálogo intercultural'.
Esta constatación ha sido el punto de partida de las reflexiones de los diferentes ponentes invitados, entre ellos la Comisión de Igualdad de Oportunidades Laborales del Gobierno Federal de EEUU; la dirección general para la Inmigración de la Generalitat de Catalunya; la Comisión para la Igualdad y los Derechos Humanos de Reino Unido; Sticky Culture; Ethik Investment; Mantelym; la Associació Benestar i Desenvolupament (ABD); la Fundació PIMEC; Comisiones Obreras de Catalunya; Fundación Diversidad; el Consejo de Relaciones Laborales de Catalunya, o el Servicio de Transporte de Montreal.
Se requiere una actitud inclusiva y un cambio de cultura
Sensibilización, inclusión, respeto y tolerancia son factores que van de la mano de la diversidad cultural y contribuyen a la estabilidad social y al desarrollo de los derechos humanos. Sin embargo, aunque la sociedad sea cada vez más diversa y se haya avanzado mucho en el ámbito legislativo para luchar contra la discriminación y favorecer el respeto y la igualdad de oportunidades laborales, también se observan respuestas negativas y en algunos lugares se generan conflictos sociales, tanto en empresas como en el sector de las administraciones. Para evitarlos, se ha puesto de manifiesto en varias ocasiones que se requiere una actitud inclusiva y un cambio de cultura en las personas más allá de la respuesta legal.
A nivel de las empresas se ha subrayado la importancia de formar a los equipos de trabajadores, para crear valor a partir de las diferencias, con un papel destacado por parte de la dirección de la compañía como líder e impulsora de una filosofía inclusiva y de respeto, que fomente el sentido de pertenencia del equipo.
Según el director de UNESCOCAT, Miquel Àngel Essomba, la diversidad cultural “debe ser un valor añadido en la gestión empresarial, que enriquezca el entorno de trabajo y proporcione un producto y un servicio que respeten dicha diversidad”. Asimismo, se ha insistido en la necesidad no sólo de aplicar políticas para una buena gestión de la diversidad sino también de difundirlas para generar conciencia y recuperar la idea de que la diversidad cultural es un factor que contribuye a la estabilidad social, la unidad, la solidaridad y el desarrollo de los derechos humanos.
En la sesión inaugural, en la que también participaron el presidente de PIMEC, Josep González; el cónsul general de EEUU en Barcelona, Greggory Crouch; la directora de la oficina del Quebec en Barcelona, Marjolaine Ricard; y el director del centro UNESCO de Catalunya, Miquel Àngel Essomba; la directora de la Fundación Bertelsmann, Michaela Hertel, destacó que las jornadas pretendían “dar visibilidad a las numerosas iniciativas buenas que existen y crear una red de los agentes que fomentan una mejor gestión de la diversidad cultural en las empresas”.