El pasado mes de septiembre Iberostar, dentro de su nueva política de RSE, firmó la adhesión al código ECPAT, por la protección de la infancia frente a la explotación sexual en el turismo, promovido por Unicef, ECPAT Internacional y la Organización Mundial de Turismo. Esta es una de las acciones de las que el Grupo está más orgulloso. Así nos lo cuenta Joan Vargas, en una entrevista concedida a ‘Compromiso RSE’.
¿Qué papel juega la RSE en Iberostar?
El concepto de RSE es relativamente moderno dentro de Iberostar. El grupo históricamente ha realizado acciones que hoy situaríamos dentro de la responsabilidad social corporativa, pero con otra nomenclatura y de manera dispersa. Ahora, lo que pretendemos es aglutinar, dar sentido, poner en valor y también profesionalizar estas acciones y políticas con el objetivo de que todos hagamos las cosas parecidas y las integremos bajo unas líneas de acción básicas.
¿Cuáles son las principales líneas de actuación en materia de RSE y sostenibilidad?
Una línea de acción primordial es trabajar con los empleados, hacer que se sientan más integrados y motivados dentro de la empresa. Para nosotros es una piedra angular. La prueba de ello es que la RSE se ha metido dentro de la Dirección de Recursos Humanos. Otra línea de acción fundamental son los clientes. Tenemos alrededor de dos millones de clientes al año. Para nosotros es importante conocer su percepción sobre lo que les estamos ofreciendo, ver si lo valoran, comprobar si lo que pagan está en relación con la calidad que ofrecen los hoteles Iberostar y poner a su disposición un canal para que nos puedan dar su opinión. El tercer gran pilar es el medio ambiente. Por defecto, un hotel es una obra que implantas en una zona natural, por lo que tiene cierto carácter invasivo. Nosotros queremos minimizar esto al máximo y construir de la manera más eficiente posible. En Iberostar, lo hemos hecho siempre, pero a nadie se le ha ocurrido explicarlo nunca.
¿Cuáles son los stakeholders que tomáis en consideración en vuestras políticas de RSE y de qué forma con cada uno de ellos?
Segmentamos toda la cadena de valor y trabajamos con cada una de las partes de la misma. Por un lado, los proveedores. Tenemos unos 4.000 proveedores, desde los que nos suministran las flores hasta los que nos facilitan el mobiliario, los tenemos grandes y pequeños, globales y locales. Hemos puesto en marcha un plan para conseguir que los 4.000, en un plazo de tres años, conozcan cuál es la política de RSE de Iberostar y se comprometan a cumplir los principios que contempla. Para ello, disponemos de una plataforma de compras. Cada vez que renovamos los contratos con los proveedores, estos tienen la obligación de aceptar las condiciones que están en la plataforma, entre ellas la política de RSE y el código ECPAT.
Por otro lado, están los clientes, a los que también queremos involucrar en algunos de los proyectos de Iberostar, dándoles la posibilidad de votar en cuáles quieren que trabaje la compañía. Queremos que sean los propios clientes los que elijan y que también puedan realizar sus aportaciones. Otro grupo son los empleados, que van a participar en los proyectos de la empresa y también podrán decidir cuáles se llevarán a cabo.
Por último, otro grupo importante para nosotros son las autoridades. Es clave tener una simbiosis con las autoridades locales, ya que tenemos presencia en 19 países y esto es muy complicado. Es importante que colaboren con nosotros en diferentes aspectos y además son quienes mejor nos pueden trasladar las necesidades que hay en un determinado lugar, por ello intentamos estar cerca de ellas.
¿Qué best practice destacaría?
Estamos muy orgullosos de habernos adherido al ECPAT (Código de conducta para la protección de la infancia frente a la explotación sexual en el turismo y la industria de viajes). Unicef, organización con la que colaboramos desde hace mucho tiempo, contactó con nosotros, nos habló de este código y nos invitó a adherirnos a él. Enseguida vimos que era un proyecto que encajaba muy bien tanto con la actividad de la Fundación como con la política de RSE del grupo. De esta forma, adquirimos el compromiso de promover diferentes acciones destinadas a prevenir la explotación sexual de los niños, entre ellas la divulgación de los principios y objetivos del código ECPAT entre empleados, clientes y proveedores.
Posteriormente, surgió la idea de editar un cuento infantil, “El libro de sueños”, para transmitir el mensaje y sensibilizar a nuestros clientes sobre esta problemática sin introducir una píldora amarga en sus vacaciones. El cuento nos pareció una iniciativa simpática, llamativa frente a los folletos y revistas que habitualmente encuentran en las habitaciones y, además, que involucra a toda la familia. Consideramos fundamental la sensibilización de niños y también de adultos ya que en nuestras manos tenemos la posibilidad de contribuir a la erradicación de un problema que nos afecta a todos. Para nosotros, que 200.000 familias salgan de nuestros hoteles con una noción de que existe este problema y hay que luchar contra él ya es el premio.
¿Cuáles son los próximos objetivos en materia de RSE?
Nuestro mayor reto es integrar la RSE en el día a día de la empresa, que todo el mundo tenga en cuenta los factores de sostenibilidad a la hora de tomar una decisión y que sea consciente de que la toma de decisiones tiene un impacto más allá del corto plazo. En el caso de la Fundación, que tiene su propia vida, aparte de la RSE del Grupo, su objetivo es centrarse principalmente en temas de asistencia social, derivados de la crisis económica que atraviesa España, e infancia.