Las personas con discapacidad suponen un 10% de la población mundial, el 80% de las cuales viven en países en vías de desarrollo, lo que incrementa aún más las barreras físicas y sociales.
La inserción laboral de este colectivo no siempre resulta fácil, a pesar de que existan medidas legales como la LISMI para mejorar la situación. La ley, del año 82, dictamina que las empresas públicas y privadas con más de 50 trabajadores tienen la obligación de reservar el 2% de la plantilla a personas con una discapacidad i gual o superior al 33%. Asimismo, existen cuatro medidas alternativas al cumplimiento de la misma: compra de bienes y/o servicios a Centros Especiales de Empleo, donaciones monetarias destinadas a la inserción laboral de personas con discapacidad, constitución de un enclave laboral, y contratación de un trabajador autónomo con discapacidad.
Mientras un 49% de las empresas asegura cumplir con la LISMI contratando directamente personas con discapacidad, el 16% no alcanza la cuota mínima necesaria, por lo que la cifra se queda en un 33%.
Según el Observatorio Estatal de la Discapacidad, al finalizar el mes de septiembre de 2011, hubo 47.541 contratos a personas con discapacidad, una cifra superior a la correspondiente al mismo periodo de 2010 y de 2008. SIFU concluye que la contratación de este colectivo resiste mejor las embestidas de la crisis que la contratación general.
La construcción (72%), la industria (72%), el comercio (68%), la agricultura (54%) y los servicios (51%) son las cinco áreas en las que existe una mayor proporción de personal con discapacidad. Tan sólo un 20% de las empresas reconoce haber realizado algún tipo de adaptación para atender las necesidades de las personas con discapacidad: la mayoría (66%) ha llevado a cabo adecuaciones de tipo ergonómico, un 35% ha optado por adaptaciones tecnológicas y un 24% por las arquitectónicas.
¿Y qué opina el empleador? El 93% de las empresas está muy o bastante satisfecho con el rendimiento de las personas con discapacidad y el 90% considera que incluso ha obtenido efectos positivos en el trabajo colectivo de la empresa.
A pie de calle: ¿Qué opina de la inserción laboral de personas con discapacidad?
Cristina, trabaja de cara al público, 26 años
El otro día leí un artículo que explicaba que hay muchas empresas que no contratan personas con discapacidad y que las que lo hacen, contratan menos de lo que deberían. En la empresa en la que yo trabajo no he coincidido con ningún empleado con discapacidad.
Carlos, ingeniero, 30 años
Me parece importante promover la integración laboral de estas personas porque se merecen una oportunidad que muchas veces no se les da, aunque haya trabajos para los que estén plenamente capacitados. En mi empresa hay muy pocas personas con discapacidad, yo creo que habrá dos. Quizá hay otros empleados con una discapacidad no tan evidente, pero en general se ven pocos en activo.
Silvia, trabaja en Publicidad, 38 años
Me parece estupendo que las empresas contraten a personas con discapacidad y creo que debería haber más ayudas para que las empresas pudieran emplear a más gente. Siempre que podamos ayudar a que se integren en tareas para las que estén capacitados, estoy completamente de acuerdo. Yo he tenido compañeros con discapacidad y el trabajo con ellos ha sido muy satisfactorio.
Lluïsa, emprendedora, 41 años
Creo que la contratación de personal con discapacidad debería ser lo normal, porque no todo el mundo es igual. Con discapacidad física o psíquica, lo normal es que la gente pueda integrarse en las empresas haciendo las labores que sea capaz de desarrollar, como todo el mundo. Es comprensible que este colectivo cuente con unos índices de desempleo más elevados, aunque no es lo lógico. La discapacidad es una dificultad añadida, de la misma manera que las mujeres o los jóvenes lo tienen más complicado para acceder al entorno laboral. Poco a poco se deben ir rompiendo barreras.
Dolors, psicóloga y colaboradora en talleres de Centros Especiales de Empleo. Ha realizado inserciones laborales de enfermos mentales. 48 años
Me parece perfecto. De hecho, yo me dedico a eso y me parece fantástico que se intente, aunque hay que reconocer que es un colectivo con muchas dificultades para el compromiso laboral. A pesar de ello, las empresas también tienen que adaptarse a lo que ellos necesitan, porque si no no pueden aguantar. La jornada de ocho horas no sirve para todo el mundo, así que hay que ser un poco más flexibles con el tipo de contratos para ponerles las cosas más fáciles.
Ángel, empleado de una gran entidad financiera, 53 años
Creo que siempre es positivo integrar a personas con distintas capacidades. Trabajo en una empresa que promueve este tipo de contrataciones aunque yo nunca he tenido la ocasión de trabajar codo con codo con ningún compañero con discapacidad. Es una gran empresa pionera en esta cuestión.
Juan Gabriel, estudiante, 22 años
Yo nunca he trabajado con ninguna persona con discapacidad. Creo que, en general, encontrar trabajo es muy difícil para estas personas. Los propietarios de las empresas no tienen esta sensibilidad. La cuestión está muy divulgada a nivel social, pero la realidad no es así, no como debería ser.
Meritxell, investigadora, 33 años
Yo los veo en mi entorno: trabajo con un chico en silla de ruedas y vivo en un piso de protección oficial cuyo portero es un chico con discapacidad. Como en todas partes, seguro que hay empresas que lo hacen bien y empresas que no. El chico en silla de ruedas está muy contento en España porque dice que en su país de origen las cosas están peor que aquí en este sentido.