Más de 500.000 mujeres y niñas que viven en Europa sufren las consecuencias de la MGF, y otras 180.000 corren peligro de ser sometidas a esta práctica cada año, según cálculos del Parlamento Europeo. Lo más frecuente es que las niñas viajen a sus países de origen en vacaciones y allí sean sometidas a la MGF. Aunque algunos Estados miembros de la Unión Europea tienen medidas para tratar de evitar esta situación, no existe una estrategia única y coordinada.
Francia, Suecia o Reino Unido luchan contra la MGF desde hace más de diez años, lo que según ha manifestado la directora de la Campaña europea para acabar con la MGF, Christine Loudes, "demuestra que la legislación no es la llave maestra que cierra todas las puertas a esta violación de derechos humanos. La UE debe adoptar un enfoque integral que incluya a los miembros de la comunidad para garantizar que las niñas están protegidas y que sus familias no son estigmatizadas".
La firma del Convenio del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres sería, según Amnistía Internacional y el Lobby Europreo de Mujeres, una de las medidas que debería ratificar la Unión Europea y todos sus Estados miembros. En España, Amnistía Internacional pedirá al nuevo Gobierno que ratifique dicho Convenio y promueva que otros Estados lo firmen.