Varshavsky (Moscú, 1946) ha descubierto que las proteínas llamadas ubiquitinas funcionan como etiquetas uniéndose a las proteínas que deben ser destruidas, así como sus señales de reconocimiento y su especificidad. “Varshavsky demostró cómo la ubiquitina (…) se une a otras proteínas y las marca para su destrucción”, indica el acta. “Este sistema es esencial en las funciones celulares habituales, desde el control de la transcripción genética, la síntesis de proteínas y la reparación del ADN; a la división celular y la respuesta al estrés”.
Según el jurado, las investigaciones de Varshavsky han abierto todo un nuevo campo en la Biomedicina, ya que ahora se sabe que hay una amplia variedad de enfermedades en que este mecanismo de degradación de las proteínas es defectuoso. El trabajo de Varshavsky, por tanto, tiene implicaciones en la comprensión del cáncer y de las enfermedades del sistema inmune y neurodegenerativas, “incluyendo la enfermedad de Parkinson”, cita el acta. “Es probable que los fármacos que actúan sobre el sistema de degradación de proteínas regulado por las ubiquitinas tengan una repercusión amplia en la medicina”.
Mientras unas proteínas se mantienen estables durante días, otras duran apenas unas horas. El proceso de degradación de las proteínas, por tanto, es esencial para la vida de la célula, y ha sido el trabajo de Alexander Varshavsky el que ha permitido entender cómo se produce.
En la década de los 80, el premiado descubrió que las ubiquitinas se acoplan a las proteínas que deben ser destruidas mediante un tipo de enzimas –las llamadas ubiquitin-ligasas- una familia numerosa de moléculas y con gran especificidad, lo que hace posible que el mecanismo sea selectivo para diferentes proteínas.
Varshavsky explicó ayer por teléfono, al conocer el fallo del jurado, la trascendencia de su trabajo: “Me siento un privilegiado por haber contribuido al nacimiento de este campo, y de participar en su desarrollo posterior. El área creció rápidamente en los noventa, hasta convertirse en un campo amplio y variado”, señala Varshavsky.
“Uno de los aspectos más sorprendentes de las ubiquitinas es que se resisten a envejecer como área de investigación. Tras tres décadas en continua expansión siguen emergiendo nuevas preguntas, nuevos problemas y nuevos descubrimientos fundamentales”. De hecho una de sus contribuciones más recientes fue la publicación en 2010 de un artículo en el que describía un nuevo mecanismo involucrado en la degradación de las proteínas, la acetilación del extremo N-terminal de las proteínas.
La búsqueda de terapias y nuevos fármacos basados en las ubiquitinas es hoy una de las áreas con más actividad. “Hay una ingente investigación médica en marcha, tanto en compañías farmacéuticas como en universidades, para diseñar pequeñas moléculas que bien inhiban o amplifiquen muchos aspectos funcionales de las ubiquitinas”, dice Varshavsky. Es decir, la investigación traslacional a partir del trabajo de Varshavsky trata bien de activar o desactivar el mecanismo de degradación en función de la enfermedad que pretende tratarse.
Alexander Varshavsky ha sido nominado por el Premio Nobel de Química 2006 Roger Kornberg, de la Facultad de Medicina de Stanford, California; Ulrich Hartl, del Instituto Max Planck de Bioquímica (Marstinried, Alemania); y Elliot Meyerowitz, del Instituto Tecnológico de California (EEUU).
El fallo se ha dado a conocer esta mañana en el Palacio del Marqués de Salamanca, sede madrileña de la Fundación BBVA, en un acto en el que han intervenido el presidente del jurado, el premio Nobel Werner Arber, y el director de la Fundación BBVA, Rafael Pardo.
Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento
La Fundación BBVA creó en 2008 los premios Fronteras del Conocimiento para reconocer a los autores de contribuciones y avances particularmente significativos en un amplio abanico de áreas científicas y tecnológicas características de nuestro tiempo. La calidad de las nominaciones recibidas, el perfil de independencia y objetividad de los jurados internacionales, nombrados con la colaboración del CSIC, y la excelencia de los premiados en sus tres primeras ediciones han convertido los galardones en una de las principales familias de premios a escala internacional.
En un contexto caracterizado por una profunda crisis económica, que ha desplazado a la ciencia, el medio ambiente y la cultura en la agenda de prioridades públicas, los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento afrontan su cuarta edición manteniendo intacto el compromiso con quienes abren nuevas posibilidades de un futuro mejor para las personas a través del avance del conocimiento y su difusión a la sociedad.
Las ocho categorías de los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, dotada cada una de ellas con 400.000 euros, no solo responden al mapa del conocimiento en el inicio del siglo XXI, sino también a algunos de los retos centrales de este periodo a escala global. Destacan en particular dos categorías dedicadas al medio ambiente: “Ecología y Biología de la Conservación” y “Cambio Climático”.
La Fundación BBVA centra su programa de actuación en la generación y difusión a la sociedad del conocimiento científico y la cultura. Esta promoción de la ciencia se materializa en proyectos de investigación, formación avanzada, conferencias y publicaciones, así como distintas familias de premios para reconocer y dar visibilidad a científicos y creadores.
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