Según informa hoy 'El País', la empresa española se ha comprometido a eliminar "las precarias condiciones de trabajo" de sus proveedores e invertirá 1,4 millones de euros en acciones sociales. Un buen trato si se tiene en cuenta que el Gobierno brasileño había llegado a pedir una indemnización de 8,2 millones de euros para reparar "daños colectivos".
El documento firmado ayer en São Paulo también establece la creación por parte del grupo textil de un fondo de emergencia para resolver eventuales situaciones de precariedad entre los empleados contratados por sus subsidiarias.
Según analistas brasileños, este acuerdo supone una admisión de culpa por las acusaciones de trabajo en condiciones de esclavitud que trabajan para la empresa, informa el diario.
El Ministerio de Trabajo brasileño descubrió a finales de julio la existencia de un taller clandestino en la localidad de Americana, en el interior de São Paulo, que empleaba a 52 personas, y dos talleres más en la capital paulista con 15 trabajadores, una de ellas menor de edad. Los talleres pertenecían a proveedores de Zara.