Entre ellas destaca que la accesibilidad es un valor social que debe ser universalmente conocido y exigido. Se deben realizar acciones para impulsar este concepto igual que se ha hecho con otros en tiempos recientes como la sostenibilidad, la seguridad o la calidad.
Asimismo, el trabajo es un sector fundamental para las personas con discapacidad. Por ello, su integración en la vida laboral debe ser una prioridad e integrar a las personas con discapacidad en el ambiente laboral puede ser más fácil si se tienen en cuenta la experiencia y el conocimiento ya disponible en las diferentes organizaciones públicas y privadas.
En este sentido, las empresas son un actor clave para conseguir la accesibilidad, desde las multinacionales hasta las pymes. Las compañías pueden impulsar la accesibilidad como empleadoras, como productoras de bienes y servicios y como generadoras de cultura social.
Estrategia de RSE
Por otro lado, la accesibilidad debe convertirse en un punto fundamental de la estrategia de responsabilidad corporativa de las empresas y verse adecuadamente reflejado en sus memorias anuales e informes para accionistas.
Entre otras ventajas, las empresas líderes en la mejora de la accesibilidad deberían ser mejor valoradas en las adjudicaciones públicas y la accesibilidad puede suponer un valor añadido para sectores estratégicos para España como el turismo.
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