Los aviones usan una mezcla de combustible fósil y de biotorbosina, tal y como se conoce al producto derivado de la jatropha. Como consecuencia, tienen el potencial de producir grandes cantidades de un combustible más verde para la aviación, a precios más estables (aunque la aviación no dependerá de un solo tipo de fuente).
¿Por qué usar biocombustibles para la aviación?
En 2008 la industria de la aviación comercial produjo 677 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo cuál representa alrededor del 2% del total de las emisiones de C02 producidas globalmente por la humanidad. Con la intención de reducir estas cifras, dicha industria ha ido identificando el desarrollo de los biocombustibles como una de las maneras más efectivas de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.
El camino hacia un futuro sostenible
México tiene condiciones muy favorables para el desarrollo de biocombustibles y, en el caso particular de la aviación, es fundamental que el país no pierda autonomía en la producción y comercialización de este tipo de energético.
Por otra parte, y a nivel mundial, la industria de la aviación estima que para tener un mercado viable de combustibles de fuentes biológicas es necesario cubrir, a corto plazo, el 1% de la demanda. En México esto representa alrededor de 40 millones de litros. Para el 2015 lo ideal sería cubrir hasta el 15%, es decir, más de 700 millones de litros de biocombustible, mientras que de cara al 2040 la meta es conseguir el 50% de la demanda con este tipo de energéticos.