Por el contrario, cuando los mismos individuos comieron una sopa natural durante otros cinco días no se encontró ninguna sustancia.
Tal como señalan los científicos en el Journal of the Medical Association (Revista de la Asociación Médica Estadounidense), ésta es la primera vez que un estudio puede cuantificar niveles de BPA en humanos tras la ingestión de productos enlatados.
El BPA, muy perjudicial para la salud
El bisfenol A, que se utiliza en la producción de productos plásticos y resinas, ya ha sido anteriormente vinculado a los efectos perjudiciales para la salud. La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos publicó un informe en 2010 en el que expresó preocupación por los efectos de la exposición de BPA en fetos, infantes y niños pequeños.
Ese mismo año Canadá fue el primer país que declaró al BPA una sustancia tóxica y, junto con parte de la Unión Europea, prohibieron el producto en la producción de biberones. Las resinas de BPA, sin embargo, continúan utilizándose en otros productos, incluido el recubrimiento de las latas de metal para contener alimentos y bebidas, en botellas de plástico de policarbonato y en selladores dentales.
Evidencia preocupante
La investigación de Harvard involucró a 75 voluntarios que fueron sometidos a pruebas de orina después del consumo de sopa enlatada durante cinco días. De hecho, estudios pasados con animales realizados en el laboratorio ya demostraron que el BPA es un disruptor endocrino, un compuesto que puede alterar el funcionamiento del sistema hormonal. También ha sido vinculado a enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad.
En cualquier caso, aunque los niveles de concentración en la orina que se encontraron en el estudio de Harvard son relevantes, todavía no hay estudios suficientes que demuestren cuáles son los niveles de toxinas que pueden llegar a perjudicar al ser humano. Aún así, los científicos de Harvard recomiendan a la industria que considere eliminar el BPA de sus productos enlatados. Por su parte, los investigadores esperan llevar a cabo más estudios para observar si las concentraciones de BPA en la orina son temporales, para poder cuantificar así el tiempo que permanecen en el organismo.