Según recoge el diario el Economista, la directora ejecutiva de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Maria Van der Hoeven, ha explicado que la demanda global de energía primaria aumentó un 5% el pasado 2010, lo que derivó en un crecimiento de las emisiones mundiales de CO2 'hasta un volumen record'.
El futuro de la energía atómica ha sido otro de los puntos fuertes de la jornada. Tras el desastre de la central nuclear japonesa de Fukushima, la AIE (dependiente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico-OCDE) hace hincapié en la incertidumbre de su futuro y en una hipótesis, de cara a 2035, según la cual aumentará la apuesta por las energías renovables a la vez que se incrementarán los costes de la importación de los recursos fósiles, 'cuyo mayor consumo hará dificil controlar el cambio climático' -destaca el Economista-.
Por otro lado, la AIE vincula las revueltas de la 'primavera árabe' en África y Oriente Próximo a cierta incertidumbre en relación al suministro energético. 'En un panorama en el que las economías emergentes, como China o India, impulsarán la mitad del crecimiento en demanda energética mundial hasta 2035', apunta el Economista.
Van der Hoeven ha estimado que si en el año que viene la inversión en petróleo se redujera un 30% en el norte de África y Oriente Próximo, el precio medio del barril podría situarse en 150 dólares.
En referencia al gas natural, Van der Hoeven vislumbra una 'belle époque' a consecuencia de la previsión del aumento de su producción. Sin embargo, también ha señalado que se requiere de un marco legal para hacer frente a los efectos medioambientales de su uso.