07/10/2011 09:44:01

Sin una comunicación eficaz, es imposible que las empresas generen confianza

Adela Cortina reflexiona acerca de la comunicación de las empresas con sus grupos de interés

Durante la inauguración del Seminario ÉTNOR de Ética Económica y Empresarial, la Catedrática de Ética y directora de la Fundacion ÉTNOR, Adela Cortina, subrayó la necesidad que tienen las empresas de “comunicar bien lo que hacen”, tanto interna como externamente porque sino –afirma-“otros lo contarán por nosotros”.

Adela Cortina reconocía ayer en la 21ª edición del Seminario ÉTNOR de Ética Económica y Empresarial que en el modelo de empresa plural actual, la relación de la organización con sus grupos de interés es una cuestión vital, “un factor de supervivencia para la empresa”.

Cortina incidió en la necesidad que tienen las empresas de comunicar a nivel interno a través de mecanismos como los códigos éticos, y a nivel externo, mediante memorias o informes de sostenibilidad. “Sin esta comunicación eficaz y veraz, es imposible que las empresas generen confianza”, apuntó. Además, Cortina explicó que las empresas deben ayudarse de una buena narrativa empresarial: “contar buenos cuentos, porque sino otros los contarán por nosotros”.

Un cuentacuentos empresarial
Cortina hizo alusión a una corriente reconocida a nivel internacional desarrollada en los años 90 del siglo XX, el “storytelling” o cuentacuentos. Según esta corriente, cada empresa tiene una historia y cuando la cuenta, va reconstruyendo su identidad, los valores que le importan y hacia donde quiere ir. “Así, la razón de ser de la organización, sus valores y el futuro se convierten en la esencia que toda empresa tiene que saber comunicar, pues no vale cualquier manera, la empresa tiene que sintonizar con sus públicos”, apuntó Cortina.

¿Cuáles son las ventajas de los relatos como método de comunicación? Cortina destacó al menos cuatro: “porque las historias tienen más poder que los informes; porque vinculan emocionalmente con el receptor, porque son más fáciles de recordar que las estructuras y los conceptos y, por último, porque el relato tiene sentido por sí mismo y goza de un contexto. Tiene una capacidad comunicativa y pedagógica que no tienen otras herramientas, aunque no por ello son menos importantes que ésta”.

Cortina anima a que las empresas se cuestionen una serie de preguntas internamente: ¿Cuál es mi historia? ¿Estoy viviendo la historia que quería vivir? ¿Qué historias quiero que mis clientes cuenten de mí? ¿Qué historias contarían mis empleados de la empresa?

Sin embargo, Cortina aseguró que no se debe confundir el que las empresas cuenten relatos con la idea del “cuento chino” “Esta es una mala opción, se cuenta unos cuentos o se cuentan otros, y habría que optar por contar buenos cuentos. Como bien se sabe en política”.

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