Honestidad con los demás
Aunque pueda parecer tópico, va en la línea de no mentir a los clientes ni empleados. Al mismo tiempo, también pasa por admitir los errores cometidos sin pretención de ocultarlos y, en definitiva, la honestidad con los demás incluye sobretodo el hecho de no querer aparentar ser alguien que realmente no eres.
Honestidad con uno mismo
Es crucial ser muy honesto con uno mismo sobre lo que realmente se quiere -sobre el trabajo, el espíritu empresarial y los negocios-. Para que un negocio funcione correctamente, los empresarios deben sentirse satisfechos de éste, pero en demasiadas ocasiones no consiguen lo que realmente quieren. Muchas veces ocurre porque hay personas poco claras con sus necesidades y sus objetivos; pero, en conjunto, son pequeñas acciones deshonestas que se cruzan en el camino hacia el compromiso total en el propio negocio.
Honestidad gracias a la experiencia
La mayoría de empresarios, si valoran las experiencias con perspectiva, tienden a minimizar los momentos de dificultad para así enfatizar sus éxitos y alegrías en el negocio. De hecho, los empresarios pretenden captar clientes e instalar confianza en ellos; por lo tanto, ¿quién querría contar los trapos sucios a un futuro cliente? En ninguna ocasión se procura dañar la imagen del propio negocio.