Dicho acuerdo estratégico, que fue inicialmente suscrito el 13 de junio de 2008 y modificado el 23 de septiembre de 2009, establecía una serie de opciones cruzadas sobre determinados parques eólicos de Gamesa en España y en distintos países de Europa, así como la posibilidad de llevar a cabo conjuntamente el negocio de promoción, desarrollo y explotación de proyectos eólicos en los mismos territorios.
En cualquier caso, Gamesa e Iberdrola esperan poder continuar colaborando en un futuro para consolidar su posición en el sector eólico, como lo han venido haciendo a lo largo de los últimos 15 años en diferentes mercados internacionales.