Empapar el carbono de las chimeneas antes de que llegue a la atmósfera (lo que se conoce como "secuestro de carbono") es visto por muchos como una opción para hacer frente al cambio climático, si se logra hacer lo suficientemente económico como para ser rentable.
Los depuradores de carbono se habían mostrado antes, pero la incorporación de componentes "económicos y disponibles en el mercado" podría representar un paso adelante para estos dispositivos de captura de carbono.
El equipo de científicos condensó dos productos químicos, hexachlorocyclotriphosphazene y diaminobenzidina, para hacer un gel que cuando se seca se transforma en un "marco poroso rico en electrones", material que absorbe el dióxido de carbono. "Una variedad de materiales absorbentes están actualmente bajo investigación para la captura de dióxido de carbono", señala el estudio.
En virtud de las pruebas, el nuevo material absorbe el dióxido de carbono y metano casi tan bien como los más caros, y trabaja a bajas presiones, mientras que se mantiene estable hasta los 752 grados Fahrenheit. La combinación del material químico, el coste y la estabilidad, concluye el estudio, "hace de estos componentes candidatos interesantes para su aplicación en la captura del CO2".