La responsabilidad en la protección medioambiental está siendo abordada a nivel mundial, prueba de ello es que la Organización Internacional de Estándares estableció la norma de carácter voluntario ISO 14.000, la cual vela por la gestión ambiental en las empresas de todo el mundo. Las compañías, que se han adherido a esta norma, han comprendido que tienen la obligación ética y el derecho de generar y fomentar medidas que protejan el medio ambiente de cualquier forma que considere necesaria, con el objetivo de ser un real aporte en términos del cuidado de nuestro entorno natural.
Sin embargo, quedan aún miles de compañías que no han asumido un rol en el cuidado del medio ambiente, ya sea por razones de costes, apatía o desinterés por el tema. Estas empresas no solo dejan de lado su gran importancia como agente efectivo, sino también una oportunidad para su propio negocio de reducir sus impactos negativos y desarrollar medidas de responsabilidad social empresarial.
Javier Caparrós, director General de Trabajando.com España, señala que “las empresas están considerando los beneficios que conlleva el ser ecológicamente responsable, debido a que no es sólo un compromiso con las futuras generaciones sino que a su vez genera un valor y una ventaja competitiva. Las prácticas puedes ser tan simple como reciclar el papel, reducir el consumo de electricidad, cuidar el agua, entre muchas otras cosas, y en ellas cada trabajador puede aportar en ello”.
Desde la red de empleo se rescatan algunas de las prácticas útiles para las empresas que desean colaborar con el medio ambiente:
1 Reducir el consumo de recursos no renovables como son papel, envoltorios o plásticos.
2 No gastar más agua de la necesaria
3 Reutilizar los objetos y evitar aquellos que sean de "usar y tirar"
4 Reducir el consumo de luz
5 No utilizar aerosoles
6 Arreglar objetos rotos y/o dárselos a otras personas, si pueden seguir siendo útiles
7 Poner a cargar la laptop o móviles mientras trabajan
8 Utilizar papeleras sin bolsas