Alberto Andreu explicó que las crisis son momentos de catarsis en los que hay que pensar en el futuro. “Ésta es una crisis estructural, no coyuntural”, afirmó y, por tanto, hay que prepararse para el futuro, en el que ya nada será igual. En nuestro sector tres o cinco años es muchísimo tiempo".
Además, explicó que, en estos momentos, de los 32.000 profesionales que integran la plantilla de Telefónica, unos 25.000 trabajan para la telefónica fija, que va a la baja.
La tormenta perfecta
El responsable de Reputación de Telefónica reconoció ayer que se había desatado una auténtica tormenta por el hecho de que tres situaciones se habían producido casi al mismo tiempo: el anuncio de resultados récord, el proceso de reestructuración de plantilla y el de bonus retributivos para algunos de sus directivos.
“Cada una de estas tres situaciones son perfectamente legítimas”, explicó, “el problema ha surgido por la coincidencia en el tiempo”.