Amnistía Internacional ha presentado el informe sobre la situación de los derechos humanos en el mundo en la víspera de su 50 aniversario destacando las crecientes demandas de libertad y justicia en Oriente Próximo y el Norte de África y el auge de los medios sociales como vía de denuncia social.
El secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, ha afirmado que 'la gente valerosa, encabezada sobre todo por jóvenes, se alza y protesta ante las balas, los golpes, el gas lacrimógeno y los tanques. Esa valentía, combinada con la nueva tecnología que está ayudando a los activistas a avanzar y exponer la represión gubernamental de la libertad de expresión y del derecho de manifestación pacífica, transmite a los gobiernos represivos la señal de que sus días están contados'. Shetty ha añadido que 'la comunidad internacional debe aprovechar la oportunidad para el cambio y asegurarse de que 2011 no se convierte en un falso amanecer para los derechos humanos'.
'Algunos de los momentos emblemáticos de 2010 son la liberación de Daw Aung San Suu Kyi en Myanmar y la concesión del Premio Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo pese a los intentos de su gobierno de sabotear la ceremonia', señala la ONG en el informe.
Las redes sociales encabezan las movilizaciones populares en contra de los gobiernos
Amnistía afirma en el comunicado que las redes de medios sociales están alimentando un nuevo activismo que los gobiernos luchan por controlar. Destacan como ejemplos de ello los casos de Egipto y Túnez, donde a pesar de los fracasos de sus respectivos gobiernos por bloquear el acceso a Internet o cortar las redes de telefonía móvil, 'los gobiernos están peleando por recuperar la iniciativa o por utilizar esta tecnología contra los activistas'. 'El éxito de Túnez y Egipto en el derrocamiento de los dictadores fascinó al mundo de tal manera que agora se escuchan rumores de descontento desde Azerbaiyán hasta Zimbaue', destaca Amnistía Internacional.
Pese a la lucha de la población por la defensa de los derechos humanos, Amnistía asegura que la libertad de expresión sigue en estado de amenaza permanente en muchos países del mundo.
En el informe, Amnistía Internacional asegura que miles de defensores y defensoras de los derechos humanos fueron amenazados, encarcelados, torturados y asesinados en lugares como Afganistán, Angola, Brasil, China, México, Rusia, Myanmar, Turquía, Uzbekistán, Vietnam y Zimbaue. Estos activistas denunciaban a menudo cuestiones de derechos humanos como la pobreza, la marginación de comunidades enteras, los derechos de las mujeres, la corrupción, la brutalidad y la opresión.
'Los gobiernos de Libia, Siria, Bahréin y Yemen se han mostrado dispuestos a golpear, mutilar o matar a manifestantes pacíficos para permanecer en el poder. Incluso en el caso de los dictadores que han caído, es preciso desmantelar las instituciones que los respaldaban, por lo que el trabajo de los activistas dista de haber concluido. Gobiernos represivos como los de Azerbaiyán, China e Irán están tratando de prevenir revoluciones similares en sus países', añaden.
Aspectos concretos destacados por Amnistía Internacional
- El deterioro de la situación en algunos países, como la sombría imagen que se presenta para los activistas en Ucrania, Bielorrusia y Kirguistán, la espiral de violencia en Nigeria, y la creciente crisis que plantea la insurgencia armada maoísta en el centro y el nordeste de India
- Las tendencias regionales, que incluyen una amenaza cada vez mayor para los pueblos indígenas en América, el deterioro de la situación legal para las mujeres que eligen vestir un velo que cubre todo el rostro en Europa, y la creciente disposición de los Estados europeos a enviar a gente de vuelta a lugares donde corre peligro de sufrir persecución;
- Los conflictos que han asolado Chad, Colombia, Irak, Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, el Cáucaso Norte en Rusia, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Sri Lanka, Sudán y Somalia, en los que grupos armados y fuerzas gubernamentales han atacado con frecuencia a la población civil.
- Las señales de progreso, como por ejemplo la firme disminución de la pena de muerte, algunas mejoras en la atención a la salud materna en lugares como Indonesia o Sierra Leona, y el procesamiento de algunos de los responsables de delitos contra los derechos humanos cometidos durante los gobiernos militares que, en el pasado, ocuparon el poder en Latinoamérica.
'Nunca, desde el final de la Guerra Fría, tantos gobiernos represivos se habían enfrentado a semejante desafío para mantener su poder. La demanda de derechos políticos y económicos que se propaga por todo Oriente Próximo y el Norte de África es prueba viviente de que todos los derechos son igual de importantes, y son un requerimiento universal', ha concluido Salil Shetty.