Esta es una de las principales conclusiones de la jornada de RSE organizada por la Asociación Iniciativa+1 y GPEX, que ha reunido en Mérida a más de un centenar de empresarios y directivos de la región.
Ante los debates sobre si la RSE supone un gasto añadido o una ventaja, Juan de la Mota, presidente de la Red Española del Pacto Mundial, se mostró contundente: “Una empresa puede ignorar la RSE y centrarse sólo en hacer dinero, pero de este modo corre el riesgo de que se produzcan incidentes relacionados con los derechos humanos, condiciones laborales o impactos medioambientales que hundirían esta empresa”. Juan de la Mota advirtió de que la RSE “no es filantropía ni buenísimo, debe estar en el núcleo duro de la planificación empresarial”. De la Mota apuntó que la RSE “no está relacionada con la decisión de cómo gastamos el dinero, eso es filantropía, sino con la decisión sobre cuál es nuestro modelo para crecer”.
El encargado de abrir los debates fue Juan Carlos Cotallo, presidente de Iniciativa+1, quien señaló que el beneficio económico debe ser un objetivo para la empresa “pero no el único”. Cotallo indicó que la RSE es ir más allá del mero cumplimiento de la ley y significa integrar acciones concretas en la estrategia empresarial que redunden en beneficio de la propia organización y del entorno en el que actúa.
Por su parte, Jaime Ruiz Peña, director general del Grupo GPEX, abogó por una alianza públicoprivada para profundizar en la RSE y afirmó que lo que sitúa a una empresa en el mundo “es su capacidad para generar proyectos que provoquen ilusión”. Ruiz Peña señaló que en un mundo tan conectado, cambiante y complejo como el actual “no existen mapas ni rutas, lo que hacen falta son brújulas, y el Pacto Mundial, la RSE y leyes como la extremeña, son esas brújulas con las que las empresas deben ganar en competitividad”.
Tras la presentación se abrió la primera mesa técnica, bajo el título ‘Economía y RSE’, en la que participó Antonia Parejo, representante de Caja Badajoz, Dolores Gallardo, responsable de la Oficina de Responsabilidad Social Universitaria de la UNEX, Antonio García Salas, director de ITAE‐Escuela de Negocios de Extremadura, y José Alberto Hidalgo, presidente de Cepes‐Extremadura.
En la segunda mesa técnica de la jornada se dio a conocer la experiencia de empresas y entidades que firmaron el compromiso con los ‘Diez Principios del Pacto Mundial’, iniciativa de compromiso ético diseñada por la ONU que abunda en la garantía de los derechos humanos, condiciones laborales, respeto al medio ambiente y lucha contra la corrupción. Participaron en esta mesa de debate Imelda R. Portillo, directora gerente de Iniciativa+1, Yolanda Ferreira, responsable de la División Estratégica de Negocios de GPEX, Pedro Pablo Andrada, responsable de Solaria Renovables, y Alejandro Casteleiro, director de Tecartex.
La mesa que ponía colofón a las jornadas se centró en casos de buenas prácticas empresariales en responsabilidad social, con la participación de Javier Carbonell, responsable de Ogesa, José Benigno García, gerente de Gebidexsa, Sebastián Trinidad, responsable de Relaciones Institucionales de Acorex, Antonio Macedo, en representación de Autoescuela Placentina, y Ángel Ortiz, director del diario Hoy.
La clausura de las jornadas corrió a cargo de la consejera de Igualdad y Empleo, Pilar Lucio, quien aseguró que la ley extremeña de RSE “no se puso en marcha para ser pionera, sino porque definía unos valores que ya estaban en la sociedad”. Lucio recordó que la ley surge del Pacto de Reformas impulsado por el presidente Fernández Vara, que recoge un nuevo modelo económico, “y a quien primero compromete es a la Administración, que debe emplearse en mejorar la transparencia y la eficiencia en los servicios”.