La firma que lo ha puesto en marcha se llama Glasspoint, y acaba de inaugurar este invernadero piloto en Bakersfield (California) con el objetivo es aprovechar la energía del sol para extraer petróleo.
¿Cómo funciona?
Los rayos del sol se reflejan en espejos y calientan el agua que pasa por un tubería a 700 grados, convirtiéndola en vapor que será inyectado en los pozos para empujar el petróleo. Para proteger los reflectores se construye un invernadero. Su estructura es de aluminio ligero y el uso de cristales finos permite la entrada de un 81% de luz.
Lo habitual es generar el vapor quemando gas natural y, aunque la propuesta de Glasspoint no desdeña la ayuda de gas natural para la producción del vapor durante la noche, reduce la demanda de gas hasta un 80% y, en consecuencia, las emisiones de CO2, explica la compañía. Actualmente, el uso masivo en California de gas natural para la recuperación de petróleo está generando una contaminación equivalente a 2,7 millones de coches.
Otra ventaja es que el agua proviene del mismo yacimiento y además se recicla. El líquido, según Glasspoint, necesita un mínimo tratamiento y se recupera el subsuelo una y otra vez, cerrando al circuito.
En cuanto a las limitaciones, serían que los depósitos de petróleo sólido no pueden estar a mucha profundidad (porque el vapor a mucha presión se convierte en líquido), y que sólo podrían instalarse en lugares soleados.