La decisión del primer ministro japonés, Naoto Kan, de poner fin a la actividad industrial de la central nuclear de Fukushima se produce tres semanas después del devastador terremoto y posterior tsunami que sufrió el país y que propició el deterioro de dos de los reactores de la fábrica.
La radioactividad, sin embargo, no se ha quedado en el territorio nipón. Las autoridades del estado de Nueva York ya han detectado pequeñas cantidades de radioactividad en el aire y en el agua de la lluvia, a pesar de que según se ha anunciado, no suponen peligro alguno para la salud humana.
El secretario de Salud del estado de Nueva York, Nirav Shah, ha asegurado que esos niveles se encuentran 'muy por debajo' de los que harían saltar las alarmas de la salud pública y apunta que se han detectado también en otras zonas de Estados Unidos niveles similares de radioactividad desde el accidente del pasado 11 de marzo en Japón. Cabe destacar un dato ofrecido por Shah, recogido por La Vanguardia: 'la exposición a esos niveles de radioactividad es miles de veces menor que la producida por procedimientos médicos como las placas de rayos X'.
Por otro lado, la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos aumentará el número de controles sobre la leche, el agua de la lluvia, el agua potable y otras vías de posible contaminación. Los técnicos han encontrado niveles 'anormalmente altos, aunque insignificantes' de yodo radioactivo en la leche en una medición realizada en Spokane (Washington).
Insignificante en Estados Unidos, y 3.355 veces superior a los niveles legales en Japón
Mientras los departamentos de salud y de medioambiente de Estados Unidos aseguran que los niveles de radioactividad detectados en la leche o en el agua son 'insignificantes' e inofensivos para la salud de los ciudadanos, en Japón el yodo radioactivo contenido en el agua cercana al reactor número uno de Fukushima excede 3.355 veces los niveles legales. Así lo ha confirmado la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón, a pesar de que el vicedirector de dicho organismo, Hidehiko Nishiyama, a lo que ha añadido que se ha detenido la actividad pesquera y que los residentes han sido evacuados en un radio de 20 kilómetros en torno a la planta.
Nishiyama ha declarado que 'el yodo-131 se habrá deteriorado considerablemente cuando haya alcanzado a la gente, incluso considerando su alto grado de concentración en la vida marina, dado que tiene una actividad media de ocho días.