Dicho esto la cuestión que me planteo es si es posible seguir con las políticas de Responsabilidad Corporativa en tiempos como los actuales. La respuesta no puede ser diferente a un sí, y sin embargo será siempre un sí condicional pues como todos comprendemos, crisis significa atención a los costes, y los costes tienen que ver directamente con factor humano. Hoy día este factor puede llegar a suponer inclusive un 70% del total de los costes operativos. Es por ello que poner en cuestión los temas de responsabilidad corporativa en general, es poner en cuestión los temas que afectan a las personas en particular.
Son muchos los directivos que a falta de incentivos reales, (de carácter legal y/o contractual) poco van a hacer o nada van a impulsar. Y en este sentido creo que hay que avanzar todavía mucho para que los interlocutores sociales construyan un discurso real y coherente en materia de responsabilidad relativa a las personas. En muchos casos se parte del planteamiento de que con el hecho de mantener los puestos de trabajo - que por cierto no es poco- ya se esta haciendo suficiente.
Creo que no hay mayor aportación de valor tanto en tiempos de crisis como en tiempos de bonanza que la gestión responsable de sus propios recursos por parte de la organización, especialmente la gestión responsable de personas. Este aspecto debiera de ser aplicable y demandable con independencia del contexto social y económico que estemos viviendo.
Sin embargo, si como consumidores no le prestamos atención al lugar donde se fabrican las zapatillas, los bolsos, o en que condiciones se presta el servicio que recibimos, poco impacto se va a notar y poca motivación van a tener las organizaciones para mantener o incrementar sus dosis (que muchas veces no son necesariamente costes) de responsabilidad. En este punto se ha avanzado mucho en los últimos 30 años pero queda todavía, un largo camino por recorrer".