Junto a los tres pilares estratégicos principales de la farmacéutica, que son la innovación, el crecimiento y la productividad, Acebillo situaba un cuarto pilar: la gestión de talento y la reputación.
Así, la diversidad y la inclusión, tanto a nivel de género como a nivel cultural e idiomático, están muy presentes en Novartis, ya que se consideran “clave” para la retención de talento. Del mismo modo, la compañía aboga por la conciliación, intentando que la conjunción entre el contexto profesional y el contexto personal sea lo más positivo posible.
En palabras de Acebillo, “la RSE es muy importante, no porque lo sea intrínsecamente, sino a nivel práctico, para capturar talento. La gente inteligente suele trabajar en empresas responsables”. Por ello, Novartis trabaja la RSE a tres niveles: con el acceso a las medicinas por parte de colectivos desfavorecidos y haciendo llegar vacunas al tercer mundo; mediante la gobernabilidad y las prácticas deontológicas y, también, con el cuidado del medio ambiente y el ahorro energético.