Didier Lombard, ex presidente de France Télécom, ha asegurado en un comunicado que "en defensa del interés de France Télécom, empresa a la cual he dedicado la mayor parte de mi vida profesional, he decidido renunciar a las funciones de consejero que me habían sido propuestas y dejar la empresa".
Tras la treintena de suicidios de los empleados de la compañía entre enero de 2008 y finales de 2009, se produjo un relevo en la gestión operacional que pasó de Didier Lombard, presidente y director general de France Télécom, al actual presidente, Stéphane Richard. La ola de suicidios provocó, según informa La Vanguardia, críticas incluso del gobierno de Sarkozy.
La llegada de Stéphane Richard llevó un plan de mejora de las condiciones laborales de los trabajadores centradas en acabar con la movilidad geográfica o funcional forzosa de los empleados y los cambios de directivos.
Richard desvinculó a la empresa de "los suicidios de algunos de sus trabajadores" el pasado mes de septiembre. "Nos enfrentamos a dramas de la vida, sin vínculo entre ellos y que, a priori, no tiene relación con la empresa", declaró el director general de la compañía en el diario Le Figaro. Por otro lado, aseguró que "la mediatización de los suicidios desinhibe a la gente y puede empujar a las personas frágiles a pasar a la acción; todos los psiquiatras lo confirman".
A pesar de los compromisos anunciados hace unos meses por Richard de "hacer todo lo posible por que no haya ni un solo asalariado que cometa ese acto trágico a causa de la empresa", el caso ha acabado con el máximo responsable de la etapa más negra de France Télécom.