La patronal del sector, AEE, lo atribuye "a la incertidumbre por la falta de un marco regulatorio que establezca las normas de juego a partir del 2013", así como a la crisis, que suspendió pedidos y provocó pérdidas de empleo en el sector industrial.
Todo ello a pesar de que en varias autonomías se llevaron cabo concursos eólicos, pero pesó la incertidumbre sobre cómo y cuándo podrá instalarse la nueva capacidad adjudicada, según AEE.
Castilla y León fue la comunidad registró el mayor crecimiento en potencia instalada, con 917,02 MW más (el 23,59% más), hasta situarse en 4.803,82 MW. Cataluña fue la segunda, con la integración en el sistema de 326,87 megavatios (MW) más que en el 2009 (el 62,32% más), hasta 851,41 megavatios (MW).
El año pasado, la energía eólica cubrió el 16,6% de la demanda eléctrica y se consolidó como tercer fuente tras la nuclear y los ciclos combinados (gas).