La ley se basará principalmente en una resolución elaborada por la ANP el pasado agosto en la que se reiteraba que China, mayor emisor mundial de dióxido de carbono, principal gas causante del calentamiento global, se adhiere al Protocolo de Kioto y la Convención Marco de las Naciones Unidas para la lucha contra el Cambio Climático.
A la espera de que la ley establezca objetivos medioambientales concretos, no se espera que cambie radicalmente la postura de China, que sigue favorable a que sean los países desarrollados los únicos en estar obligados por acuerdos internacionales a reducir sus emisiones, mientras las naciones en desarrollo han de emprender sólo acciones voluntarias y con arreglo a sus posibilidades.
No obstante, el año pasado, China prometió reducir en 2020 entre un 40 y un 45% sus emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB.