Alicia Montalvo fue la encargada de abrir el debate destacando que si en el siglo XX el cambio climático era un problema ambiental, ahora en el siglo XXI también es una oportunidad. Así, desde el MARM la lucha contra el cambio climático se ve también como una oportunidad económica ya que conlleva el desarrollo de nuevas actividades sostenibles y generadoras de empleo.
Por ello, los retos de la Oficina Española de Cambio Climático es integrar el componente climático en todos los ámbitos de decisión y trabajar duro para alcanzar un acuerdo común internacional, “tenemos que llevar a cabo una transformación basada en la solidaridad y defendiendo la multilateralidad”, apuntó.
Desde el propio sector energético, reconocen que el actual modelo energético es insostenible y no sólo debido al cambio climático sino también por el agotamiento de los recursos, la creciente vulnerabilidad generada por la dependencia energética y que más de 1.600 millones de personas no tienen acceso a la electricidad.
Carmen Recio subrayó que, desde el punto de vista ambiental, el modelo es inaceptable. Por eso, Iberdrola tiene entre sus objetivos prioritarios reducir las emisiones de CO2 y la conservación de la biodiversidad. “Las empresas energéticas podemos contribuir de forma importante a la trasformación de ese modelo”, reconoció. Sin embargo, Recio mostró su desacuerdo con la adopción “medidas extremas”, tales como eliminar otras formas de energía (fuel, carbón, nuclear, etc.) en el corto o medio plazo, una postura que suscitó polémica entre los asistentes al acto, entre los que se encontraban personalidades de la talla de Juan López de Uralde, impulsor de Fundación Equo y ex director de Greenpeace España, o Víctor Viñuales, director de Ecodes, quienes intervinieron en el turno de preguntas.
Recio concretó los compromisos adquiridos por Iberdrola: “El grupo se ha comprometido a reducir un 30% sus emisiones de CO2 para 2020, un 20% por debajo de las recomendaciones de la AIE para el sector europeo, que establece 450 ppm; y carbón natural para 2050. Desde la Fundación apoyan la estrategia del grupo mediante un programa Becas de Energía y Medio Ambiente para máster y doctorado, ayudas a la investigación y un programa de apoyo a la biodiversidad.
Por último, incidió en la necesidad de que el desarrollo de este nuevo modelo debe ser global, coincidiendo así con la opinión de Alicia Montalvo.
Por su parte, Salvador Samitier, de la OCCC, hizo un resumen pragmático de los efectos del cambio climático; mientras que Susana Martínez, de Havas Media, aportó su experiencia en el ámbito de la comunicación.
El último estudio de Havas, Brand Sustainble Futures, que analiza a 30.000 personas en nueve países, pone de manifiesto que la preocupación del consumidor tanto el medio ambiente y el cambio climático como por la pobreza y las desigualdades ha crecido respecto a 2009. Otras de las conclusiones del informe que apuntó Martínez es que los consumidores dan más peso a las empresas que a los Gobiernos a la hora de revolver los problemas medioambientales.
Por ello, explicó que las empresas tienen que convertirse en guías e impulsar el consumo responsable. Para conseguirlo, “creemos que el modelo de comunicación tiene que ser muy diferente al actual, ya que éste no funciona para comunicar sobre sostenibilidad. Las marcas ya no pueden centrar su estrategia en mensajes unidireccionales sino que deben buscar el diálogo y motivar la participación de los consumidores”, dijo. “Esta es la única forma de que se vuelva a confiar en las marcas”.
Tras este primer diálogo, el Global Eco Forum continúa hoy con un programa transversal que incluye diálogos, talleres y muestras culturales para profundizar de manera especial en la (bio)diversidad y la (eco)transformación y relacionar biodiversidad con economía, política, ciudad, empresa y sociedad en general.