José María Aznar, que hasta la fecha había alzado la voz contra la existencia del cambio climático tachándola de ‘una nueva religión que condena a la hoguera de la plaza pública a aquellos que osen poner en duda la tesis, los pronósticos o las admoniciones de los abanderados del Apocalipsis climático’, ha dado un giro de 180 grados para pasarse del lado de los que buscan soluciones a este fenómeno.
La organización, que tendrá sede en Washington y estará dirigida por el ex número dos del Banco Mundial, Juan José Daboud, iniciará su marcha a partir del 1 de diciembre con el objetivo de dar a conocer a la sociedad el fenómeno del cambio climático y de colaborar con los países a hacer frente a sus consecuencias.
‘El mundo tiene que adaptarse al cambio climático y a nuevas circunstancias sociales y económicas, especialmente en beneficio de los países en desarrollo’, ha afirmado esta vez José María Aznar en un comunicado de FAES.
Global Adaptation Institute propondrá soluciones al cambio climático y a cuestiones relacionadas con el crecimiento demográfico o el urbanismo, centrándose en aspectos como el agua, la agricultura, los alimentos, la energía y la protección de zonas costeras. La organización ha declarado que ‘existe la necesidad de desarrollar análisis más rigurosos y soluciones más reales en lo que se refiere al cambio climático’. ‘La población no puede esperar que el Protocolo de Kyoto o a otros acuerdos globales en materia de carbono o de gases de efecto invernadero les salven’, ha declarado Daboud.
El organismo ha asegurado que invertirá en iniciativas para frenar el cambio climático, una postura antagónica a la que mantenía el ex presidente Aznar en 2008 cuando afirmaba que ‘no es prudente destinar miles de millones a paliar el cambio climático en tiempos de crisis’. Aznar, que admitía no ser un experto en estos temas, dudaba de la utilidad de exigir que esos recursos se destinaran a ‘causas tan científicamente cuestionables en su viabilidad como ser capaces de mantener la temperatura del planeta tierra dentro de un centenar de años y resolver un problema que quizás, o quizás no, tengan nuestros nietos’.