Según esta investigación, los "árboles" artificiales son capaces de capturar mucho más CO2 que los árboles naturales, por lo que podrían ayudar a mitigar la quema excesiva de combustibles fósiles y una de sus principales consecuencias: el calentamiento global.
Klaus Lackner, geofísico del Centro de Ingeniería de la Tierra de la Universidad de Columbia que ha estado investigando la captura de CO2 a lo largo de las dos últimas décadas, es el creador de esta máquinas pioneras, que esencialmente son torres de alta tecnología con materiales especiales absorbentes.
En declaraciones a la `BBC´, Lackner explicó que "el árbol tiene ramas similares a las de un pino y sus agujas están hechas de un material plástico que puede absorber dióxido de carbono a medida que fluye el aire". "De la misma forma como lo hace un árbol natural, a medida que fluye el aire por las ramas estos árboles absorben el CO2 y lo mantienen adentro", añadió. Asimismo, el científico afirmó que la absorción de estas máquinas es casi 1.000 veces más rápida que la de los árboles naturales.