A través de sondas repartidas en distintas partes de las fachadas y del interior de los módulos, los investigadores han estudiado las diferencias de temperatura, lo que les ha llevado a concluir que en primavera, durante las horas del día, la temperatura ambiente del interior del módulo vegetal es un 20% más baja que la que se registra en la que está exenta de vegetación.
Sin embargo, en días de intensa radiación de invierno, el calentamiento de la fachada sin vegetación es elevado, llegando a los 15ºC más en las capas exteriores, en comparación con la fachada con vegetación. Por otro lado, la temperatura en el interior de los módulos no dista más que de 3ºC de diferencia, incluso durante la noche.
A pesar de que las conclusiones no son definitivas, todo parece apuntar a que la aplicación de las plantas de hoja caduca permitiría aprovechar las ventajas que ofrece la vegetación en verano y las del cerramiento sin plantas en invierno.
Está previsto que se experimente el mismo proceso con otro tipo de plantas, así como modificando el color del cerramiento del módulo sin vegetación, para comprobar si el efecto del calentamiento bajo radiación solar se reduce con respecto a los resultados ya obtenidos.