Los encuestados ven aún inconvenientes en este tipo de coches: Un precio demasiado elevado en comparación con los vehículos convencionales, poca autonomía, problemas de puntos de recarga y falta de personal especializado en los talleres. Además un 70% considera estar poco informado del tema y ocho de cada diez encuestados se opone a una subida de impuestos o del precio del transporte público por la implantación de los coches eléctricos.
Sin embargo, un 90% de los conductores comprará un coche eléctrico, el 50% de forma segura y un 40% con alguna reserva. Eso sí, la compra de estos vehículos dependerá del impulso del gobierno a las subvenciones por la compra de los coches. Casi por unanimidad el conductor español pide que se potencia la industria de este tipo de vehículos en nuestro país, y ve con buenos ojos que los ayuntamientos den ventajas de circulación y aparcamiento a estos vehículos en el centro de las ciudades.