La clave de esta mejora en la contratación vendrá dada, según ASIF, por la explotación de un sector hasta ahora olvidado en España: La colocación de paneles en las viviendas reformadas y en los techos de los edificios terciarios, como centros comerciales. Esta medida permitirá no depender de los huertos solares, que actualmente ocupan la mayor parte del porcentaje de energía solar española, y nos asimilará a oaíses europeos como Alemania, donde la energía solar doméstica pisa fuerte desde hace años.
Otro atractivo igualmente importante es el descenso de precios del sector, fruto del contexto de crisis y de la mejora de la tecnología fotovoltaica, que ha permitido reducir costes a las empresas instaladoras y por tanto poder bajar el precio ampliando su margen de beneficios, como pasa también a las empresas y particulares que apuestan por la solar.
Las ventajas que suponen las ayudas a las reformas, la nueva ley de Sotenibilidad y el Código Técnico de Edificación (CTE), permitirán no sólo aumentar los puestos de trabajo, sino continuar promocionando el sector solar español en el resto del mundo, donde es ejemplo por su innovación y su desarrollo.