Según Eliana García, associate principal de Michael Page Executive Search, a raíz del ultimátum del Gobierno francés hace algunas semanas, instando a las patronales a que presenten propuestas referentes a la regulación de aspectos retributivos como bonus o stock options, y siguiendo la tendencia en esta materia de propuestas como la de la Unión Europea, de regular los sueldos de la alta dirección de compañías cotizadas, se ha desatado una `guerra´ entre las partes afectadas.
`Es comprensible que la remuneración que tienen los altos directivos crezca siempre que la empresa tenga buenos resultados, pero a los accionistas y al público les choca que éstas sean retribuciones astronómicas y que incluso se den también en empresas que han entrado en grandes pérdidas´, destaca García.
Por esta razón, los altos directivos se encuentran desde hace algún tiempo en el punto de mira de los accionistas, trabajadores y, por supuesto, de la opinión pública, que les pide una mayor transparencia.
El caso de España
Según Michael Page, en España, los directivos están concienciados de la necesidad de reducir costes, optimizar recursos y, sobre todo, de que es una etapa en la que todos tienen que renunciar a los derechos de los que gozaban en otros escenarios económicos.
Es raro encontrar un directivo que a fecha de hoy no reconozca que no cobra su porcentaje variable y, en general, todos consideran que es coherente dado el descenso de ventas de las empresas y las previsiones del ejercicio. Asimismo, en torno a un 80% de los executive reconoce la congelación de salarios para el presente ejercicio y asumen esta iniciativa como necesaria e incluso sana.
Además, el Código de Buen Gobierno que se ha aprobado en mayo establece una recomendación a las empresas de publicar los sueldos individualizados de cada miembro del consejo. Si bien la compañía decide no hacerlo público, sólo tendrá que justificar el motivo y dejará la valoración de su decisión al mercado.