Reportaje > 14/12/2023

Poner la sostenibilidad en el centro del negocio: una meta de las empresas con propósito

Los departamentos de Sostenibilidad se han convertido en los impulsores de la cultura sostenible en las organizaciones. La principal tarea de sus responsables es asegurar el impacto de las iniciativas que impulsan desde la compañía, al tiempo que se plantean cómo lograr una concienciación integral. Sobre estas cuestiones versó el Desayuno con Compromiso, organizado por CompromisoRSE y patrocinado por Boehringer Ingelheim España, con los directivos de Ashoka, Correos, Ecodes, Ecoembes, SIGRE y Sodexo en el que compartieron sus objetivos y retos.

El concepto de sostenibilidad ha evolucionado hasta alcanzar cierta profesionalización en las empresas. Atrás quedan las acciones de filantropía y la filosofía en torno a este palabro que está en boca de todas las organizaciones. Ana Urmeneta, responsable de Sostenibilidad de Boehringer Ingelheim España, comenta que resulta clave que “cada organización sepa cómo puede impactar mejor en base a su modelo de negocio. En Boehringer Ingelheim situamos la sostenibilidad en el centro de todo lo que hacemos. Adoptamos una perspectiva sostenible a largo plazo, que consiste en integrar la sostenibilidad en toda nuestra cadena de valor a medida que evoluciona nuestro negocio, tal como ha pasado por ejemplo con la digitalización, además de trabajar con distintos socios en acciones de impacto en los ámbitos de la salud, lo social y lo medioambiental”.


Por su parte, Daniel Lois, director de RSC y Sostenibilidad de Sodexo, comenta que “la sostenibilidad se ha vuelto muy estratégica y operativa, convirtiéndose en un motor de innovación para el negocio. Es un área que ha sabido adaptarse, escuchar un poco más allá y aportar ideas a cada área del negocio. La sostenibilidad en las empresas debe acompañar a las áreas a ir un poco más allá, a innovar, a generar nuevos elementos de valor y nuevos impactos positivos para las personas y el planeta”.


Beatriz Aylagas, coordinadora de ESG de Ecoembes, considera que, aunque todas las organizaciones buscan la eficiencia, “ha llegado el momento de la verdad y ampliar la mirada, y entender que lo social y ambiental tiene que formar parte de la ecuación junto con la dimensión económica financiera. La buena noticia es que hay un movimiento creciente de empresas que quieren ser parte de la solución y liderar la transformación sostenible”.


La incorporación de los criterios ESG han hecho evolucionar el concepto de sostenibilidad


La sostenibilidad en Ecoembes ha evolucionado notablemente. “Nuestra actividad tiene un propósito ambiental centrado en el reciclaje de los envases, pero vamos mucho más allá. Trabajamos para ser un agente activo en materia de circularidad y sostenibilidad. Contamos con un  plan estratégico que integra los criterios ESG, que determinan la forma de ser y hacer en Ecoembes. Esto nos aporta valor diferencial a nivel de gestión responsable y generación de un impacto positivo. Los desafíos están claros y lo que importa es esa acción, cooperación y alianzas para afrontar, desde la corresponsabilidad, esta transformación que necesitamos como sociedad, economía y planeta”, dice Aylagas.


En Correos, su subdirectora de Relaciones Internacionales y ESG, Elena Fernández, señala que la sostenibilidad es “la triple perspectiva de impacto. Todos somos muy conscientes de que cualquier acción conlleva un impacto económico, social y medioambiental. Hay que alcanzar ese equilibrio donde el retorno sea positivo al igual que el impacto social y la protección del planeta. Ese retorno económico, desde el punto de vista social que generan las empresas, es el más complejo de medir, aunque es fundamental. Hay que debatir sobre cómo monetizar el impacto medioambiental y social porque también existe, sin embargo, no se incluye en la cuenta de resultados. Esto puede provocar la falta de equilibrio entre los tres ámbitos”.


 



 


Fernández comenta respecto a las alianzas que la confianza es muy importante para que éstas se consoliden: “A veces, resulta más fácil hablar de alianzas entre sectores que dentro del mismo sector.  Tenemos que acostumbrarnos a cooperar entre las empresas.  Todos queremos un retorno económico, pero debemos cooperar para compartir soluciones. Es la forma de cambiar el sistema”.


Para Mario Zarzuela, director de Comunicación y Sostenibilidad de SIGRE, la sostenibilidad es “un modelo de negocio para aprovechar oportunidades y minimizar riesgos ligados al desarrollo económico social y medioambiental. Para SIGRE significa compromiso con las personas y el medio ambiente. No hay plan B, porque no tenemos un planeta B. Y hay que hacerlo ya. Pertenecemos al sector farmacéutico cuyo objetivo es cuidar de la salud de las personas y es lógico que todos nosotros cuidemos del medio ambiente, porque hay una relación inequívoca entre el medio ambiente y salud. Es el concepto holístico de ‘One Health’.  La creación de SIGRE es un ejercicio de sostenibilidad de la industria farmacéutica”.


Es clave alcanzar el triple impacto social, ambiental y económico


Irene Milleiro, directora general de Ashoka, considera que hace falta un cambio cultural profundo para abordar en serio la sostenibilidad: “necesitamos difundir la idea de que lo importante es ser buenos ancestros. Hay que pensar en cómo ser buenos ancestros para las personas que habiten el planeta dentro de 50 o 100 años. Es importante que la mirada de la sostenibilidad sea holística: por un lado hacia afuera, pero también hacia adentro de las empresas y organizaciones, cómo hacemos las cosas, cómo tratamos a nuestros equipos. Y espero que pronto pasemos pronto de hablar de sostenibilidad a hablar de impacto social y medioambiental. Cuando hablamos de sostenibilidad a veces parece que hablamos de reducir o minimizar el  impacto negativo, que hemos venido causando pero hay que avanzar y hablar de cómo generar también impacto positivo. Creo que se percibe a veces una tensión entre la generación de beneficios económicos y el impacto, que es importante resolver. Se pueden conseguir ambos, pero sólo si miramos a largo plazo en lugar de a corto”.


Por su parte, Mario Rodríguez, director de Transición Justa y Alianzas Globales de Ecodes, expone que ahora estamos en la fase de conocer “el impacto ocasionado en nuestros sectores para que la sostenibilidad se convierta en un hecho real y sea compatible con los límites biofísicos del planeta. Los principales ejes motores se encuentran en la energía, la movilidad, la alimentación, la industria y en el concepto “One Health”. Tenemos un modelo económico basado en el PIB que es crecentista y que hay que cambiar porque la monetización está basada en un incremento del uso de recursos, y así no hay posibilidad de ser sostenibles. Para Ecodes, la vía ESG es un buen motor siempre que haya buenos sistemas de cuantificación, medición y rendición de cuentas, porque si no puede generar cierto escepticismo”.


Sobre las alianzas multisector, Rodríguez comenta que “son motores que van a marcar la diferencia porque serán las más arriesgadas y útiles. También hay que cambiar las mentalidades porque no podemos seguir con el patrón consumista pensando que vamos a ser sostenibles. La tecnología y la eficiencia son útiles, pero sin economía circular bien engrasada y transversal no sale la ecuación, porque nos faltarían recursos variados. Ahora toca pasar a la implementación y el impacto, comprobando que las medidas que se adopten tengan un impacto real. Es el reto de esta década”.


El propósito de Boehringer Ingelheim España es transformar la vida de las personas y los animales de las generaciones presentes y futuras. “Hace 140 años no se hablaba del concepto de sostenibilidad, pero nuestra trayectoria refleja que ésta ya formaba parte de nuestra forma de operar desde nuestros inicios. Hace unos años estructuramos la estrategia global de sostenibilidad, que incluye iniciativas que llevan muchos años con nosotros y otras que se han ido desarrollando para adaptarnos a los desafíos cambiantes de nuestro entorno”, afirma Urmeneta.


Sobre esta necesidad de concienciación empresarial, Elena Fernández indica, que en Correos “la clave está en hablar con los departamentos y mostrarles que ya estaban trabajando de forma sostenible. En el ámbito económico de nuestro Plan de Sostenibilidad, que yo llamo Negocio con Impacto, se incluye, por ejemplo, una app para transferencias destinada a la población rural, que contribuye a la inclusión financiera. Eso es también impacto social”.


 



 


Sobre integrar la sostenibilidad en el negocio, Ana Urmeneta, de Boehringer Ingelheim España, explica que “nuestra estrategia global se sostiene sobre tres pilares, a través de los cuales impulsamos numerosas acciones que contribuyen a la salud de las personas, los animales y el planeta de manera integral. En España estos pilares recogen más de 100 iniciativas. El primer pilar se centra en dar respuesta a las necesidades de salud de las personas, los animales y su entorno compartido, y lo hacemos a través de la investigación, la prevención, el acceso, la atención médica, y la colaboración con nuestros socios. Un ejemplo es la colaboración con asociaciones de pacientes para conocer sus necesidades reales y ayudar en la prevención y fomento de prácticas saludables en la población, además de sensibilizar sobre ciertas enfermedades. También colaboramos con otros agentes del sistema sanitario a favor del acceso a los tratamientos y la mejora de la atención médica. El segundo pilar se centra en proporcionar las mejores condiciones a las personas dentro de la organización, las comunidades y nuestros socios a lo largo de toda la cadena de valor, para permitirles  desarrollar todo su potencial. Aquí destaca Be Healthy, una iniciativa que asegura el bienestar de los colaboradores desde el punto de vista físico, social, económico y emocional, y a nivel externo nuestra alianza con Ashoka para apoyar a emprendedores sociales en salud.  Y el último pilar se centra en mejorar la salud del planeta y su preservación para las futuras generaciones. Gracias a las iniciativas que impulsamos desde nuestra sede, hemos conseguido ser neutros en carbono”.


Las alianzas entre empresas, administraciones y grupos de interés son fundamentales para alcanzar los objetivos


Mario Rodríguez comenta que en su ámbito del cambio climático les interesa mucho el concepto ESG que primero aplican en Ecodes: “El primer test es el nuestro y luego lo impulsamos siendo realistas. Fuimos pioneros en la medición de la huella de carbono, pero hay muchas empresas que lo realizan. Ahora trabajamos con empresas que lo desarrollan porque hay mucho greenwashing. Hay que saber qué se hace, cómo se hace y cómo se justifica”.


Sobre las alianzas, destaca un caso de éxito como es “nuestro concepto de Comunidad por el Clima que abarca varias comunidades, así como Sanidad por el Clima que engloba los sectores farmacéutico y sanitario. Esta es una época de pioneros, siendo los departamentos de RSC los impulsores. Pero hay que plantearse si es suficiente o tiene que ser asumido por el CEO, y cómo llegar hasta quien toma las decisiones en las empresas”.


En Ashoka seleccionan emprendedores sociales y les acompañan para “generar cambios sistémicos, estructurales, en diferentes ámbitos sociales. “Ahora nos estamos centrando en cómo impulsar la innovación social a través de las alianzas, ya que no puede haber cambio sistémico si no trabajamos juntos sector privado, público, universidades, emprendedores. También intentamos transformar la educación. Incluyendo las que creemos que son habilidades claves para abordar el futuro: la empatía, el liderazgo compartido, el espíritu emprendedor. Debemos animar a los jóvenes de hoy a ser agentes de cambio y futuros emprendedores sociales”, expone Irene Milleiro.


A este respecto, Mario Zarzuela, de SIGRE, afirma que “nosotros no hacemos RSC, sino que somos RSC. Cuando nacimos, la industria farmacéutica solo tenía la obligación de hacerse cargo de los envases, pero decidió ampliarlo a los medicamentos. Fuimos más allá de la ley, y eso es sostenibilidad en esencia. Cuando nos crearon, se decidió adoptar un modelo circular a través del ecodiseño del envase; la gestión responsable de los residuos, sumada a la parte medioambiental para minimizar daños sociales, cuestiones de masificación y tráfico ilícito;  y por último, la sensibilización ambiental a través de herramientas de comunicación y nuestros Puntos SIGRE de la farmacia para depositar medicamentos caducados”. Así destaca entre sus logros que SIGRE ha conseguido reducir un 25% el peso medio de los nuevos envases.


 



 


Daniel Lois, de Sodexo, tiene claro que para lograr una mayor concienciación de la sostenibilidad en las empresas “hay que introducirlas de forma natural y no como una carga externa porque si no, no supone una evolución y una mejora que permanezca en el tiempo de forma natural. Tenemos que hablar de sostenibilidad como un elemento y una herramienta que mejora la competitividad a las empresas. Además, en la cadena de valor, es fundamental establecer proyectos a medio y largo plazo con los clientes porque la sostenibilidad no es un interruptor de encendido-apagado, es un recorrido y desde Sodexo analizamos en qué punto está cada cliente en materia de sostenibilidad y les ayudamos en su transformación sostenible con un proyecto basado en la confianza, la transparencia y la visión de futuro. Por otro lado, con proveedores lo que hacemos es involucrarles, como socios estratégicos, en nuestro proyecto de servicios sostenibles. A través del modelo Sodexo Ingreen, un modelo de sostenibilidad y excelencia pionero en el sector de la restauración y el facility management basado en la mejora continua, Sodexo Iberia sitúa la sostenibilidad en el centro de su actividad para generar un impacto positivo en las personas, organizaciones, sociedad y medio ambiente”.

Compartir:
  • linkedin share button