Tal y como explicó en su bienvenida, Jose María Segón, head of Specialties Aon Spain & head of ESG Aon Iberia, la Red Conectados ES nació hace un año con la idea de crear “una plataforma donde todos los directores y de Sostenibilidad y profesionales con responsabilidad ESG tuviéramos una plataforma donde participar, cocrear y compartir sobre los temas y problemáticas relativas a los aspectos ESG. Es un punto de encuentro altruista, en el que todos participemos y pongamos a disposición de los profesionales, las empresas y la sociedad”.
A continuación, tomó la palabra la directora ejecutiva de ESG Solutions de AON para España, Claudia Gómez, para exponer las principales conclusiones del informe anual “2023 Weather, Climate and Catastrophe Insight Report”, que identifica las tendencias mundiales en materia de catástrofes naturales y clima para ayudar a tomar mejores decisiones que permitan gestionar la volatilidad y aumentar la resiliencia mundial. Tal y como afirmó Claudia Gómez, “el Informe revela que las catástrofes naturales causaron pérdidas económicas mundiales por valor de 313.000 millones de dólares durante el periodo de 12 meses analizado, un 4% por encima de la media del siglo XXI, de los cuales 132.000 millones fueron cubiertos por seguros”.
Según explicó la directiva, “en 2022, los efectos más importantes para la industria aseguradora se han caracterizado por una serie de eventos catastróficos como el huracán Ian, el segundo huracán más costoso para la industria aseguradora, una excepcional sequía en Europa, Estados Unidos y China, así como inundaciones en Asia, que han tenido un importe bastante elevado, tanto en pérdidas económicas, pero también humanas”.
A la hora de hablar de conclusiones, Claudia Gómez, de Aon, destacó “la relevancia y la importancia que tienen para las empresas entender cuáles son las tendencias de estas catástrofes naturales, que conozcan las pérdidas a las que se pueden afrontar los negocios y sus activos”, y destacó la necesidad de “continuar invirtiendo para hacer las ciudades y los activos empresariales más
resilientes al cambio climático”. También destacó la importancia de continuar invirtiendo en proteger las posibles pérdidas: “No sólo las empresas, sino también la Administración Pública debe ser capaz de implementar planes de recuperación rápidos y efectivos ante estas catástrofes para reaccionar a las necesidades económicas y de los ciudadanos. Es uno de los retos más importantes a los que nos enfrentamos como especie humana y es básica la colaboración entre sociedad, organismos públicos y empresas privadas”.
A continuación, el eje central de la tercera edición de la Red Conectados ESG lo protagonizó la directora en Fundación Privada Empresa y Clima, Elvira Carles, con la charla titulada “Consecuencias para el sector empresarial después de la COP27”. La experta en cambio climático, y observer de Naciones Unidas desde 2010, explicó que la COP27, celebrada en Egipto, concluyó con la aprobación entre otras decisiones del Plan de Implementación de Sharm el-Sheikh, un documento que contó como elemento principal con el acuerdo decisivo para proporcionar financiación por “pérdidas y daños” a los países vulnerables más afectados por los desastres climáticos. En un contexto geopolítico difícil, la COP27 también dio lugar a una serie de decisiones que reafirmaban el compromiso de limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales.
“Dichas decisiones también sirvieron para reforzar la acción de los países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los efectos inevitables del cambio climático, además de impulsar el apoyo en la financiación, la tecnología y la creación de capacidades que necesitan los países en desarrollo”.
El Plan de Implementación de Sharm el-Sheikh, observa con gran preocupación la gravedad, el alcance y la frecuencia crecientes en todas las regiones de las pérdidas y daños asociados y generados por los efectos adversos del cambio climático, y que dan lugar a pérdidas económicas y no económicas devastadoras. A los que hay que incluir los desplazamientos forzados, las repercusiones en el patrimonio cultural, la movilidad de personas además de la vida y los medios de subsistencia de las comunidades locales.
Ante esta situación el documento subraya la importancia de una respuesta adecuada y eficaz a las pérdidas y los daños que se traducen en un aumento de la deuda cada vez mayor y dificultan la consecución de los ODS en estos territorios. Consecuencia de ello es la creación de un fondo para países en desarrollo o países vulnerables al cambio climático. Las Partes han conseguido un consenso respecto a la “necesidad inmediata” de aportar recursos financieros “nuevos, adicionales, predecibles y adecuados” que ayuden a cubrir desplazamientos forzados, daños en el patrimonio cultural, así como dificultades en la movilidad y la vida de los habitantes debido al cambio climático.
La manera de financiar este fondo ha sido el siguiente punto de discusión. Sobre ello, el texto invita a las instituciones financieras internacionales a considerar, en las reuniones de primavera de 2023 del Grupo del Banco Mundial y del Fondo
Monetario Internacional, la posibilidad de que contribuyan con la aportación de fondos o través de enfoques nuevos e innovadores.
Se propone convocar a los directores de las instituciones financieras internacionales y a otras entidades con el objetivo de establecer las formas más eficaces de proporcionar financiación para responder a pérdidas y daños. Se abre la puerta, además, a que países con grandes emisiones como China o India también contribuyan al fondo. Habrá que esperar a las siguientes reuniones de los países para ver cómo se profundiza en estos aspectos y cómo se distribuirá la ayuda.
Además del Plan de Implementación de Sharm el-Sheikh, Elvira Carles destacó de la COP27 que “se ha avanzado en el artículo 6 del Acuerdo de París, que establece los principios básicos para un mercado internacional del carbono que funcione correctamente. Pero estos progresos deben completarse durante el próximo año para que el mecanismo 6.4 pueda empezar a proporcionar una financiación real y una reducción de las emisiones globales lo antes posible”. En este aspecto, en cuanto a los mercados de carbono, una decisión de la COP es que se van a establecer dos caminos diferentes con distintas reglas en función
de quién compre carbono y el motivo de la compra. “En este caso cuando la compra se realice entre Estados habrá temas de confidencialidad. Cuando una empresa compre en otro país, éste último país no tendrá que hacer cambios sustanciales en su inventario sobre dichas emisiones en ciertas circunstancias”.