Reportaje > 16/01/2023

Objetivo: alcanzar la neutralidad climática en 2050

En diciembre de 2019, la Unión Europea puso en marcha el European Green Deal o Pacto Verde Europeo, un paquete de iniciativas políticas cuyo objetivo es situar a la UE en el camino hacia una transición ecológica, con el objetivo último de alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050. Como paso intermedio, los Estados miembros se han comprometido a reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero de la UE en al menos un 55% con respecto a los valores de 1990 de aquí a 2030. Este objetivo, jurídicamente vinculante, busca cumplir los compromisos asumidos en el marco del Acuerdo internacional de París para limitar el calentamiento mundial por debajo de los 2ºC, preferiblemente a 1,5ºC, en comparación con los niveles preindustriales.

Igual que establece la política europea, la mayor parte de las empresas se han sumado al reto de alcanzar la neutralidad en emisiones neutras en 2050 o incluso antes, con diferentes hitos intermedios. Por ello, las metas que se han fijado muchas de ellas están adaptadas a los requerimientos que estipula la iniciativa Objetivos Basados en la Ciencia (SBTi) y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), para limitar el incremento de la temperatura global del planeta en más de 1,5ºC para final de siglo. Ello implica el que probablemente será el mayor desafío que tenemos delante para evitar el calentamiento global e implica actuar en alianzas y de forma coordinada para llegar todos juntos a la meta.


“El cuidado del medio ambiente y del planeta es una de las principales preocupaciones de Henkel, no solo en las soluciones, fórmulas o envases sostenibles, sino también en buscar opciones cada vez más eficientes y óptimas. Queremos ser pioneros en la creación de nuevas soluciones sostenibles, al mismo tiempo que configuramos el negocio de forma responsable”, asegura la directora de Comunicación Corporativa de Henkel Ibérica, Elisenda Ballester. Y añade: “Con nuestra estrategia de sostenibilidad queremos descarbonizar nuestras operaciones y materias primas para conseguir un negocio neutro en carbono, incorporar prácticas circulares en las operaciones, productos y envases, así como proteger y restaurar la biodiversidad mediante ingredientes más regenerativos. Para ello, nos hemos propuesto reducir nuestra huella de carbono en un 65% para 2025 y en un 75% para 2030. Queremos alcanzar un uso circular de los recursos híbridos y los residuos en nuestras operaciones también para 2030, y obtener el 100% de la electricidad que utilizamos mediante fuentes renovables”.


Alcance 1 y 2, la principal reducción


Para calcular la huella de carbono, y por tanto los esfuerzos hacia la descarbonización y la transición energética, se diferencian tres tipos de emisiones de gases de efecto invernadero. Las emisiones de alcance 1 son emisiones directas producidas por quema de combustibles por parte del emisor, las de alcance 2 son emisiones indirectas generadas por la electricidad consumida y comprada por el emisor y, finalmente, el alcance 3 contempla las emisiones indirectas que se producen por la actividad del emisor pero que son propiedad y están bajo el control de un agente ajeno al emisor. Un hecho que provoca que, en un primer estadio, las empresas se centren en reducir los alcances 1 y 2, que cubren las emisiones directas de fuentes propias o controladas y las indirectas procedentes de la generación de electricidad, vapor, calefacción y refrigeración comprados y consumidos por la empresa.


De este modo, El Corte Inglés mide los alcances 1 y 2 completos, y parte del alcance 3. La compañía se ha fijado el objetivo de establecer una estimación inicial del alcance 3 en su cadena de valor, digitalizar las mediciones en un sistema normalizado y elaborar un Plan de Transición a Net Zero, con objetivos concretos a corto, medio y largo plazo. A la hora de destacar las acciones concretas más significas, el responsable del Área de Medio Ambiente de El Corte Inglés, Francisco Núñez, destaca “todas las relacionadas con medidas energéticas, como el control de consumos, compra masiva de energía certificada con garantía de origen CERO emisiones, adquisición de producción energética a largo plazo a través de dos parques solares, etc.”.



También en el sector retail, Leroy Merlin se centra en concebir sus tiendas bajo un “Estándar de Construcción Sostenible” que incluye medidas enfocadas a minimizar el impacto ambiental a través de la eficiencia del uso de recursos y energía. “Consideramos los edificios desde su diseño y construcción, incorporando elementos como madera certificada o aislantes de gran calidad. También desde su uso, que se adapta totalmente a nuestras operaciones e incluye elementos de gestión eficiente de energía y ahorro de agua. Y por supuesto, tenemos en cuenta el impacto positivo que tienen en el entorno, por eso incorporamos elementos como cargadores para vehículos eléctricos o aparcamientos de bicicletas”, explica la directora ejecutiva Impacto Positivo de Leroy Merlin España, Cristina Sánchez.


En una línea similar trabaja MSD pues tal y como explica su directora ejecutiva de Policy en España, Cristina Nadal, “en línea con nuestro compromiso con la sostenibilidad medioambiental, en MSD trabajamos en reducir a cero la huella de carbono en nuestras operaciones, para ello, apostamos por la innovación continua, aplicamos estándares de construcción sostenible y llevamos a cabo la transición para dejar de usar combustibles fósiles. En este sentido, las emisiones directas o de alcance 1 restantes se compensan cada año con una cartera de créditos de carbono de alta calidad, que incluyen la eliminación de dicho carbono”.


En cuanto a las oficinas centrales de MSD en España, situadas en Madrid, la compañía también está realizando importantes esfuerzos en el ahorro de energía. “Hemos instalado puntos de recarga para vehículos eléctricos en las zonas de aparcamiento, hemos sustituido todas las luminarias por LED y hemos instalado sensores de intensidad de luz y detectores de movimiento para encender y apagar las luces. En paralelo, hemos instalado placas solares para el sistema de agua caliente, así como nuevas calderas de gas más sostenibles que nos permiten tener un mejor rendimiento y un menos consumo de combustible”, puntualiza Cristina Nadal.


Los alcances 1 y 2 también están en el centro de la actuación de Mutua Madrileña en lo que a reducción de emisiones se refiere. Aunque el objetivo es poner en marcha una estrategia de descarbonización que incorpore el cálculo del alcance 3, el gerente de Facility Management y Medioambiente de Mutua Madrileña, Mario Cabezos, asegura que “la exigente política de reducción de emisiones que mantenemos nos ha permitido reducir, desde el año 2013 y hasta finales del primer semestre de 2022 las emisiones de CO2 en más de un 85%”. En opinión del directivo, en la consecución de esta reducción de las emisiones ha contribuido, fundamentalmente, “la contratación del 100% de la energía eléctrica con certificación de origen renovable consumida en los edificios, obteniendo así una huella neutra en carbono en el consumo de energía eléctrica (alcance 2), pero también otras iniciativas como la reducción del consumo de energía, especialmente las necesarias para la producción de calor en los edificios a través de combustible. La eficiencia energética ha sido una palanca muy importante de minimización del impacto en términos de huella de carbono”.


En el ámbito de los edificios propiedad de las empresas, las fábricas juegan un papel fundamental. Es el caso del Grupo L’Oréal que se ha marcado que en 2025 todas sus plantas hayan alcanzado la neutralidad en carbono. En este punto, la directora Sostenibilidad y RSC, Delia García Gómez, destaca el ejemplo de la Fábrica Internacional de Productos Capilares de Burgos, una de las más avanzadas del Grupo a nivel mundial. “Es neutra en emisiones de CO2 desde 2015 gracias a la puesta en marcha la planta de biomasa que permite que toda la energía que consume sea 100% renovable. Además, en el último año ha puesto en marcha diferentes programas para reducir sus emisiones de CO2 indirectas, como el desarrollo de un corredor de trenes y barcos, que reduce el transporte en avión y camión, o la creación en sus instalaciones de un invernadero para el secado de lodos, uno de los principales residuos de la planta. Este secadero permite, mediante un proceso ecológico, utilizar la energía solar para reducir su volumen en un 50%, y, como consecuencia, los trayectos necesarios para su traslado y las emisiones de CO2 derivadas. Estas iniciativas han contribuido a evitar la emisión de 5.500 toneladas de CO2 en 2021”.


Nestlé está reduciendo el impacto medioambiental en sus diez fábricas españolas, mejorando la eficiencia energética y apostando por la energía renovable. “Aparte de la compra de la práctica totalidad de la energía eléctrica de origen renovable, se está llevando a cabo la instalación de parques solares fotovoltaicos, como el que se ha puesto en marcha en la fábrica de café tostado de Nestlé en Reus (Tarragona) y el que se está construyendo en la fábrica de salsas de tomate de Miajadas (Cáceres)”, explica el especialista en Sostenibilidad de Nestlé España, Pedro Ruiz.


La complejidad del alcance 3


Así pues, la mayor complejidad a la hora de reducir la huella de carbono se concentra en el llamado alcance 3. Se trata de emisiones indirectas -es decir, las que no produce la propia empresa-, pero difieren del alcance 2 porque abarcan las producidas por los clientes que utilizan los productos de la empresa o las producidas por los proveedores que fabrican los productos que utiliza la empresa. “Las emisiones de alcance 3 son casi siempre las más importantes”, afirman expertos de Deloitte, y añaden que a menudo representan más del 70% de la huella de carbono de una empresa.


Por ello, Borja Lafuente, head of Sustainability Danone Iberia, asegura que “las acciones y esfuerzos dirigidos a reducir las emisiones de CO2 involucran a toda nuestra cadena de valor, es decir, tanto las emisiones directas como las indirectas. Desde el consumo generado en las fábricas de agua y productos lácteos, hasta las producidas en la cadena de suministro. Si queremos avanzar en la descarbonización del negocio, sobre todo en torno a la agricultura y ganadería, el packaging y la logística, debemos tener una visión amplia para maximizar el área de actuación”.


Precisamente, analizando el origen de sus emisiones, Coca-Cola Europacific Partners (CCEP) ha establecido que el 6% son de alcance 1, emisiones directas procedentes de fuentes propias o que están bajo su control; el 1% son de alcance 2, indirectas procedentes de la generación de energía comprada. Y, el 93% corresponden a emisiones de alcance 3, o aquellas que se producen en la cadena de valor. “Es precisamente en estas en las que estamos poniendo un mayor foco -asegura Carmen Gómez-Acebo, directora de Sostenibilidad Iberia de CCEP-. Para ello, trabajamos en la disminución de nuestras emisiones en cinco áreas prioritarias de nuestra cadena de valor: ingredientes, envases, operaciones y fábricas, equipos de frío y transporte. Un aspecto importante de nuestra estrategia es que nos hemos comprometido a movilizar a nuestros proveedores para que también adopten medidas en esta misma línea y establezcan objetivos validados científicamente para reducir sus emisiones”.


Pascual se ha fijado el objetivo de reducir al máximo sus emisiones a lo largo de toda su cadena de valor. Tal y como comenta el director de Personas, Calidad y Gestión Ética, Responsable y Excelente de Pascual, Joseba Arano Echebarría, “la compañía ha conseguido reducir sus emisiones en los últimos cuatro años gracias a su apuesta por la eficiencia energética a lo largo de toda su cadena de valor, con una  reducción del 11,8% en su consumo energético desde 2018; por el impulso a los productos locales y de proximidad, que han supuesto una disminución del 14,6% de las emisiones producidas por el aprovisionamiento de materias primas como la leche y la soja; o por la mejora en la eficiencia de la distribución de corta y larga distancia, con una reducción de sus emisiones del 6,5% en los últimos cuatro años”.


Precisamente, en el reto de abordar las emisiones de alcance 3 está inmersa la farmacéutica Lilly. Tal y como cuenta su directora de Asuntos Corporativos, Teresa Millán, la compañía farmacéutica está finalizando el diseño de un sistema de inventario y cálculo de los datos de huella de carbono que incluye el alcance 3. “Gracias a este proyecto podremos medir no solo las emisiones directas producidas por la actividad de la compañía y las indirectas generadas por la energía consumida, sino también las indirectas producidas fuera de nuestra sede (uso de los productos, desplazamientos de los empleados, etc.). Por tanto, esta metodología nos permitirá medir todas nuestras emisiones y así cumplir con uno de los objetivos medioambientales fijados a nivel global por la compañía para el año 2030”.



Cadena de suministro


Por su parte, Dow se sitúa como un actor estratégico en la descarbonización de la cadena de suministro pues, tal y como comenta su director general para España y Portugal, Jon Bilbao, “el sector químico no solo hace posible el 96% de todos los productos manufacturados, sino que las materias primas, incluidos los productos químicos, representan entre el 70% y el 90% de las emisiones de CO2 de los productos finales en industrias clave como la construcción, la automoción, la electrónica, la alimentación, la moda, etc. Lo que significa que, cuando descarbonizamos las materias primas y los productos químicos que producimos, podemos ayudar a descarbonizar el resto de las cadenas de valor industriales y, en última instancia, la sociedad”.


Para avanzar aún más en su estrategia de sostenibilidad, la compañía se ha marcado objetivos como contribuir, en el horizonte de 2030, a “eliminar los residuos” propiciando la recogida, la reutilización o el reciclado de un millón de toneladas métricas de plástico a través de iniciativas directas o en colaboración con otros socios; y para  2035, Dow impulsará la economía circular ayudando a “cerrar el ciclo” al hacer que el 100% de sus productos vendidos y destinados a aplicaciones de envase y embalaje sean reutilizables o reciclables.


En el sector de la alimentación, los mayores impactos ambientales, sociales y económicos se producen fuera de sus operaciones directas. De hecho, tal y como comenta la manager de Asuntos Corporativos y Comunicación de Mondelez International Iberia, Esther Patino Ruiz, “el 94% de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) corresponden al ámbito 3, es decir, al abastecimiento de materias primas clave. Por eso, adoptamos un enfoque integral para reducir nuestra huella de carbono dentro de nuestras propias operaciones y también, y esto es muy importante, trabajamos para reducir las emisiones a través programas propios de abastecimiento como son ‘Cocoa Life’ para el cacao y ‘Compromiso Harmony’ en el caso del trigo, diseñados para lograr un abastecimiento más sostenible de nuestras materias primas clave donde se produce el 71% de nuestras emisiones”.


En este punto, Borja Lafuente, de Danone Iberia, destaca que “apostamos por un modelo de producción y gestión sostenible basado en granjas familiares de proximidad, fomentando el relevo generacional, el bienestar animal, la agricultura regenerativa y la reducción de la huella de CO2.  Esto se articula trabajando junto con los ganaderos en planes concretos para mejorar la sostenibilidad de sus granjas, por ejemplo, introduciendo cambios en la alimentación de las reses, asegurando que el pienso sea de origen local, etc.”.


Por su parte, para minimizar el impacto de las emisiones de alcance 3, que buena de este impacto se genera en el aprovisionamiento de materias primas, Nestlé está avanzando hacia la agricultura regenerativa, para conseguir unos suelos y tierras de cosecha más sanos que favorezcan la absorción de carbono. “Así, en España, hemos iniciado un proyecto piloto sobre buenas prácticas en agricultura regenerativa en cultivos de cereales ubicados en la provincia de Valladolid, centrado en la minimización de la labranza, el mantenimiento de coberturas vegetales que protejan el suelo, la rotación de cultivos o la utilización de animales de pasto como fertilizantes naturales”, comenta Pedro Ruiz, de Nestlé España.


La apuesta por la movilidad sostenible


Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el sector transporte representa el 25% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en España y casi el 40% de las emisiones de los sectores difusos. Por modos de transporte, la carretera representa casi el 95% de las emisiones, mientras que la contribución de otros modos de transporte es bastante más minoritaria.


Consciente de ello, para 2030, Correos tiene como objetivo ser neutro en carbono y su subdirectora de Relaciones Internacionales y ODS, Elena Fernández Rodríguez, explica que la compañía se ha comprometido a reducir a la mitad las emisiones colectivas anuales de CO2 de alcances 1 y 2 (respecto a 2019); a que el 75% de la energía consumida en edificios propios sea generada a partir de fuentes renovables; y a tener el 50% de la flota integrada por vehículos de combustibles alternativos (frente al 22% en 2020), de los cuales, al menos el 25% serán vehículos eléctricos. Entre otras apuestas, la compañía logística “está priorizando la sostenibilidad en la adjudicación de las rutas de transporte terrestre, a través del Sistema Dinámico de Adquisición para la contratación de proveedores. Así, en 2021 más del 95% de las nuevas rutas poseían el distintivo ECO (el 99% de las realizadas con camiones y el 97% de las realizadas con furgonetas)”, comenta Fernández Rodríguez.


También, la directora de Sostenibilidad para el Sur de Europa de Canon, Gema Escudero, hace hincapié en las emisiones derivadas del transporte y la logística. Por ello asegura que “la racionalización de las operaciones a través de grandes hub logísticos nos está permitiendo disminuir de forma significativas la huella de carbono asociada al transporte de nuestros equipos. En el transporte de última milla, además, nuestros equipos viajan ya preinstalados y sin embalaje para optimizar la carga y disminuir así las emisiones asociadas a esta última etapa del transporte”.


Por su parte, Cristina Sánchez destaca que Leroy Merlin forma parte de la iniciativa Lean & Green, que tiene como objetivo reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero de toda nuestra cadena logística entre 2020 y 2023 (tomando como referencia el año 2019). “Acciones como la optimización de rutas, el uso de transportes más ecológicos y la consolidación de volúmenes a través de las plataformas logísticas más cercanas al punto de venta, mejoran nuestra productividad y nos ayudan a acercarnos cada vez más a ese objetivo”.


El impulso de una logística más sostenible, con vehículos que reduzcan emisiones, es otra de las palancas en las que CCEP está trabajando. Y Carmen Gómez-Acebo explica que “lo hacemos incorporando vehículos eléctricos e híbridos en nuestra flota y trabajando para encontrar fórmulas de distribución más sostenibles”. De este modo, “estamos optimizando las rutas, por ejemplo, a través de la utilización de duotrailers para ampliar la carga y reducir el número de viajes y conseguir reducir la huella de carbono.  También estamos apostando por el uso de combustibles alternativos. Hemos comenzado a utilizar 50 camiones que emplean gas natural y hemos puesto en marcha un piloto junto a Repsol y Grupo Sesé para la utilización de camiones con combustible HVO. También estamos incrementando el uso del ferrocarril para transportar nuestros productos”.


Pero más allá de los procesos de fabricación y logística muchos de los productos que consumimos en nuestra vida diaria también tienen una huella de carbono durante su ciclo de vida y fase de uso. Ello provoca que, a nivel global, el objetivo actual de Canon es conseguir que las emisiones de CO2 de sus actividades empresariales sean neutras en todos los países en los que la compañía está presente para 2050. “Esto supone un compromiso muy sólido de descarbonización ya que estamos hablando no sólo de las emisiones asociadas a nuestros consumos energéticos directos sino también a las de la fase de uso de nuestros equipos”, afirma Gema Escudero. Por este motivo, la directiva para el Sur de Europa de Canon añade: “Estamos emprendiendo numerosas actividades medioambientales e invirtiendo constantemente en I+D que, en nuestro grupo asciende a un 8% anual de la facturación mundial. La inversión en I+D es clave para alcanzar estos objetivos de descarbonización ya que gran parte de esa inversión va orientada el Ecodiseño:  desarrollo de productos más pequeños y ligeros, más eficientes energéticamente y con materiales más reciclados y reciclables”.


Por su parte, las emisiones vinculadas a la fase de uso de los productos del Grupo L’Oréal por parte del consumidor suponen el 50% del total. En este punto, Delia Garcia Gómez explica que “enfocamos nuestros esfuerzos de innovación en ayudarles a reducirlas con proyectos como nuestro sistema de ‘Etiquetado de Impacto Medioambiental y Social de Producto’, que los califica según su huella, ayudando así en la toma de decisiones de compra más conscientes y responsables”.


El papel de la tecnología


La tecnología se ha convertido en un importante aliado para la reducción de las emisiones. Así pues, Vodafone se ha comprometido a eliminar totalmente las emisiones asociadas a sus propias operaciones y a reducir a la mitad (respecto al año 2020) su huella de carbono de Alcance 3, para el año 2030. Tal y como cuenta la directora de red de Vodafone España y de Core&Services para Europa del Grupo Vodafone, Julia Velasco, el propósito de la compañía es claro: “Conseguir que el desempeño de nuestra actividad no suponga un coste para el medio ambiente. Para ello, en líneas generales, se están aplicando los beneficios de la digitalización al ahorro energético, se están utilizando los recursos naturales de forma más eficiente y se está fomentando la economía circular”. Además, Julia Velasco asegura que “queremos contribuir a que nuestros clientes reduzcan también sus emisiones gracias a la utilización de nuestros productos y servicios en sus operaciones. El compromiso de Vodafone es ayudar a reducir 350 millones de Tn de CO2 entre 2020 y 2030, especialmente mediante la implementación de la tecnología IoT (Internet de las Cosas)”.


Por su parte, Yolanda Erburu, Chief Sustainability y Corporate Affairs en Sanitas y Bupa Europa & Latinoamérica, pone el énfasis en la digitalización al afirmar que, desde 2016, la compañía apuesta por la videoconsulta en la asistencia sanitaria. “Su incorporación ha ayudado a reducir de manera muy significativa las emisiones derivadas de los desplazamientos a los centros médicos. Solo en 2021, gracias a las más de 782.000 videoconsultas realizadas y a la descarga de informes médicos online por parte de los pacientes, evitamos más de 8.100 toneladas de CO2 al ahorrar desplazamientos de los clientes a los centros sanitarios. Nuestros usuarios además pueden conocer cuál ha sido su huella de carbono personal gracias al uso de la digitalización en la app de gestión de salud MiSanitas. Estos datos de emisiones evitadas por la asistencia médica digital en Sanitas están avalados por la consultora Carbon Trust, que nos ha ayudado a desarrollar esta calculadora de CO2 integrada en la app, y han sido publicados en la revista Nature Scientific Reports, consolidando así la importancia de la tecnología como aliada en la descarbonización”.



El sector energético


Por su propia actividad y negocio, los sectores energético y logístico son los que tienen que afrontar mayores retos para descarbonizar su actividad y alcanzar los compromisos adquiridos para convertirse en empresas neutras en emisiones netas antes del 2050, pero al mismo tiempo son sectores imprescindibles para toda actividad económica.


En este sentido, Enagás se ha comprometido a alcanzar la neutralidad en carbono en 2040 a través de una senda de descarbonización que incluye objetivos de reducción de emisiones a 2026, 2030 y 2040 alineados con el escenario de incremento de temperatura de 1,5ºC. Para lograrlo, la compañía ha establecido objetivos para descarbonizar todas sus operaciones y su cadena de valor, cubriendo todos los alcances y que incluye la integración de los gases renovables en el Sistema Gasista. En palabras de la gerente de Sostenibilidad y Medio Ambiente de Enagás, Elena Blanco, “trabajamos en la creación de una red de transporte de hidrógeno y, por otro lado, a través de la filial Enagás Renovable en la que participamos, promovemos el desarrollo del mercado de gases renovables, biometano e hidrógeno renovable”. Y añade: “estamos implantando desde hace años medidas de eficiencia energética y de reducción de emisiones de metano en nuestras infraestructuras. A futuro, tenemos planificada la electrificación de varias de nuestras estaciones de compresión. Por otro lado, medidas como el impulso de combustibles alternativos en movilidad, principalmente en transporte pesado (marítimo y ferroviario), o la colaboración con nuestras sociedades participadas y la cadena de suministro nos permitirán avanzar en la descarbonización de nuestra cadena de valor”.


Por su parte, conscientes del papel destacado que tenemos como compañía multienergética, Repsol apuesta por “contribuir al desarrollo sostenible sin dejar de satisfacer la demanda de energía, imprescindible para cubrir las necesidades básicas de las personas de forma segura, asequible y sostenible”. Por ello fuentes corporativas consultadas por CompromisoRSE aseguran que “la compañía ha establecido una reducción del Indicador de Intensidad de Carbono del 15% en 2025, del 28% en 2030 y del 55% en 2040. En cuanto a sus objetivos absolutos de reducción de emisiones, Repsol tiene el compromiso de reducir en 2030 el 55% de las emisiones en activos operados (alcance 1 y 2) y el 30% de las emisiones netas (alcance 1, 2 y 3)”.


Además, la compañía pone de relieve que el contexto geopolítico de 2022 ha hecho que quede patente el necesario equilibrio entre sostenibilidad, seguridad de suministro y precios asequibles. Y afirman: “Ahora es el momento de diseñar correctamente las rutas para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible, a un coste asumible, apoyándonos en la neutralidad tecnológica y sin comprometer la seguridad de suministro energético. La compañía considera que además de la generación eléctrica renovable, en la que Repsol tiene uno de sus pilares, van a ser imprescindibles otras vías que faciliten la transición energética, como el hidrógeno renovable, la aplicación de herramientas de economía circular para fabricar productos esenciales para la sociedad, como los combustibles renovables, o la captura y almacenamiento de CO2. Desde la neutralidad tecnológica, la combinación de todas estas tecnologías será necesaria para superar los desafíos de la descarbonización”.


El papel de la financiación


Las entidades financieras también han asumido el compromiso de ser neutras en emisiones de carbono, en lo que a su propia actividad se refiere, y muchas de ellas han logrado el objetivo mucho antes: en 2020. 


No obstante, conscientes de que la financiación es una piedra angular para conseguir la descarbonización de otros sectores, las entidades se han marcado hojas de ruta ambiciosas destinadas a favorecer la transición energética de las actividades y sectores a través de la financiación que otorgan. Y muchas de ellas lo hacen a través de la Net Zero Banking Alliance (NZBA), una alianza promovida por la Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEPFI) con el fin de ayudar a movilizar el apoyo financiero necesario para construir una economía global de emisiones cero y cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, así como para proporcionar un foro de coordinación estratégica entre las entidades financieras a fin de acelerar la transición hacia una economía de cero emisiones netas.


En este sentido, la gerente de Riesgo Climático de CaixaBank, Júlia Lucena Betriu, comenta que “la estrategia medioambiental y climática de CaixaBank tiene por objetivo contribuir a la transición hacia una economía neutra en carbono mediante la financiación e inversión en proyectos sostenibles, la gestión del riesgo medioambiental y climático y la reducción del impacto directo de sus operaciones”.


Por su parte, el director global de Negocio Responsable en BBVA, Antoni Ballabriga, explica que, en 2021, “publicamos nuestro compromiso de reducir a cero la exposición a actividades relacionadas con el carbón, dejando de financiar a empresas en esas actividades, antes de 2030 en los países desarrollados y antes de 2040 en el resto de los países en los que BBVA está presente”. Además, en noviembre de 2021, “anunciamos el alineamiento de las carteras crediticias del banco con el Acuerdo de París -comenta Antoni Ballabriga-. Son objetivos intermedios de descarbonización a 2030, en concreto, la intensidad de carbono de nuestra cartera crediticia en un 52% en generación eléctrica; un 46% en la fabricación de automóviles; un 23% en la producción del acero; y un 17% en la producción de cemento. Estos sectores, junto al carbón, representan el 60% de las emisiones de CO2 mundiales”. Finalmente, en octubre del año pasado, el banco completó este ejercicio con la incorporación del sector del petróleo y gas. “Nos hemos marcado un objetivo de reducir las emisiones de nuestra cartera de petróleo y gas un 30% antes de 2030”.


Del mismo modo, Júlia Lucena Betriu, de CaixaBank, explica que “la ambición del compromiso de descarbonización de CaixaBank se evidencia en la amplia base sobre la que se han establecido los objetivos de descarbonización y que representa aproximadamente el 99 % de las emisiones de alcance 1 financiadas en el sector eléctrico y el 96 % de las emisiones de alcance 1, 2 y 3 financiadas en el sector de petróleo y gas”.


En una línea está trabajando Banco Santander, cuyo director global de Sostenibilidad, Etienne Butruille, admite que “la parte de las actividades de nuestros clientes es muy retadora al necesitar mucha información, interlocución y colaboración de nuestros clientes para poder medir sus emisiones, entender sus planes y ayudarles a hacer la transición a una economía baja en carbono. Y en actividades de financiación en el segmento retail, como en hipotecas, cobran especial importancia los planes nacionales de los gobiernos para descarbonizar sus economías”. Por esta razón, y para las actividades de financiación de los clientes, “estamos operacionalizando nuestros objetivos de descarbonización sectoriales mediante distintos elementos de acción como: nuestra política de cambio climático, que prohíbe la financiación de actividades más contaminantes, un plan de interactuación con nuestros clientes para entender sus planes de transición y establecer planes de actuación para ayudarles a reducir sus emisiones, la incorporación de los planes de descarbonización dentro del apetito de riesgo y en los incentivos”, añade Etienne Butruille.

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