Reportaje > 07/04/2021

La COVID-19 pone en jaque la salud, la economía y el planeta, desde una vision multistakeholder

El pasado 31 de diciembre de 2019, la Comisión Municipal de Salud y Sanidad de Wuhan, en la provincia de Hubei (China), notificó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la existencia de un brote de 27 casos de neumonía desconocida que habían coincidido en un mercado de pescados y mariscos. Lo que en un principio parecía un hecho lejano y aislado acabó propagándose por todo el mundo hasta alcanzar la consideración de pandemia y convirtiéndose en la crisis más compleja que el mundo ha tenido que afrontar desde la Segunda Guerra Mundial. Lo que después pasamos a conocer como COVID-19 tardó pocos meses en llegar a nuestras fronteras hasta que, a mediados del mes de marzo del 2020, el Gobierno decretó el estado de alarma, con el consecuente confinamiento domiciliario de los ciudadanos. Una situación pandémica que todavía existe hoy en día, e inmersos en la llamada tercera ola, ha desatado una crisis sanitaria, social y económica sin precedentes. En este reportaje, hacemos un repaso a la actuación de las principales entidades económicas, sociales y medioambientales en España.

Las crisis siempre afectan a los colectivos más vulnerables y la pandemia de la COVID-19 no ha sido diferente en este sentido. Las personas en riesgo de pobreza y exclusión social, han sufrido un mayor impacto porque cuentan con menos recursos económicos, sanitarios o educativos. El director de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Social del Grupo Social ONCE, Fernando Riaño, afirma que “los primeros afectados por las crisis han sido los más vulnerables, los que de forma continua están en la cuerda floja, en una mayor exposición a la incertidumbre y con un mayor impacto en todo lo que se refiere al incremento de las desigualdades”. En su opinión, “estas personas han notado la crisis, en sus empleos, en sus ayudas, etc., y, aun así, muchos de ellos, como las personas con discapacidad con problemas de movilidad, o de comunicación, han visto cómo se han aislado del mundo, con tremendas dificultades a la hora de acceder a servicios básicos. Incluso en el acceso a la sanidad, muchas personas han tenido dificultades en el acceso de los derechos más básicos por cuestiones poco, o nada, éticas”. Con el objetivo de atender al mayor número de personas posibles, Cruz Roja puso en marcha al inicio del Estado de Alarma el “Plan Cruz Roja Responde”, que ha llegado a atender a más de 2.900.000 personas, contabilizadas a finales de 2020. “Tomamos la decisión de hacerlo de una forma ágil y rápida para que la gente sintiera que estábamos cerca de forma efectiva”, comenta el director de Marketing, Alianzas con Empresas, Captación y Responsabilidad Social de Cruz Roja, Jaime Gregori. “También decidimos solicitar el apoyo de la sociedad para que nos apoyarán con sus donaciones y voluntariado en poder hacer el máximo posible. La respuesta de particulares y empresas ha sido fantástica y desde el principio de la emergencia”. “También hemos apoyado de forma telemática a niños y niñas en riesgo de exclusión, hemos apoyado a personas desempleadas, hemos complementado y apoyado a los servicios de salud, hemos desarrollado acciones formativas en prevención del coronavirus.


También hemos atendido a muchas mujeres víctimas de la violencia de género que vieron agravada su situación”, añade Jaime Gregori. Por su parte, durante todos estos meses el Grupo Social ONCE se ha volcado en el colectivo de personas con discapacida. En el ámbito sociosanitario, “hemos cedido muchas instalaciones para que los facultativos sanitarios pudieran tener un lugar donde descansar y no poner en riesgo a sus familias. Hemos duplicado el número de voluntarios que han hecho llegar alimentos y medicamentos, además de utilizar nuestras impresoras 3D para fabricar pantallas y llevarlas a los hospitales, gracias a numerosas donaciones de empresas industriales. Hemos cedido nuestros hoteles para que fuesen medicalizados, hemos reforzado muchos servicios de atención de emergencia a través de nuestros contact center. Hablando de nuestros más de 73.000 empleados, hemos hecho un esfuerzo para garantizar sus puestos de trabajo”.


España dedica el 1,3% del PIB al gasto en infancia y familias, la mitad de la media los países europeos


Las graves consecuencias sociales y económicas están generando una nueva pobreza que pone el foco de atención en la emergencia alimentaria. “Sectores sociales, como los autónomos, los dependientes de la economía sumergida, los afectados por ERTE o ERE, que hasta ahora no habían necesitado recurrir a la ayuda alimentaria, se han visto forzados a buscar soluciones para tratar de resolver una de las necesidades básicas del ser humano: la alimentación”, asegura el director general de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), Miguel Fernández. Con la demanda de ayuda alimentaria disparada, la FESBAL y los Bancos de Alimentos se han visto obligados a reinventarse para captar alimentos, con campañas realizadas con las empresas y sus empleados, así como con campañas virtuales como, la de la Gran Recogida 2020. “Si antes de la pandemia repartíamos 144 millones de kilos, ahora estaremos en los 200 millones, ya que las peticiones han crecido hasta en un 70%. Esto se traduce en que en estos meses hemos pasado de atender a un millón de beneficiarios a auxiliar a 1.500.000 de personas, en verano y calculamos que cerraremos el año atendiendo a 1.800.000 beneficiarios, explica Miguel Fernández.


 


Los más pequeños, en el punto de mira


Los niños y niñas representan otro de los colectivos que han visto agravada su situación a raíz de la pandemia. Según datos de Save the Children, un 27,4 % de los menores en España -2,1 millones de niños y niñas se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, una cifra que ha empeorado considerablemente con la crisis económica y social derivada de la de 2020 podríamos estar hablando de uno de cada tres niños en situación de pobreza. No nos podemos permitir tener esas cifras de pobreza infantil, pero las políticas de infancia siguen siendo las grandes olvidadas”, denuncia la directora de Comunicación y Fundraising de Save the Children, Laura Pérez. Y es que, según las cifras oficiales, España dedica tan solo el 1,3% del PIB al gasto en infancia y familias, cifra que representa aproximadamente la mitad de lo que dedican de media los países de la Unión Europea. En esta línea, el presidente de UNICEF España, Gustavo Suárez, matiza que “en el caso de la COVID-19, los más afectados han sido, entre otros colectivos, los niños y niñas en situación de pobreza, niños y niñas migrantes no acompañados, quienes pertenecen a familias migrantes y solicitantes de asilo, quienes tienen alguna discapacidad, quienes son víctimas de violencia, o sufren algún problema de salud mental”. Por ello, Save the Children puso en marcha el programa “A tu lado”, a través del cual la entidad social ha atendido “a más de 2.000 familias garantizando la protección y la educación de los niños, niñas, adolescentes más vulnerables y sus familias en la emergencia provocada por el coronavirus. Continuamos proporcionando apoyo psicológico y transferencias directas de efectivo a los hogares en situación de pobreza para que puedan comprar alimentos y bienes de primera necesidad a sus hijos e hijas. También facilitamos a las familias y a los centros de protección equipos informáticos para poder seguir las clases online, en confinamientos y refuerzo escolar a distancia”, comenta Laura Pérez. Por su parte, UNICEF España se centró en las primeras semanas de la pandemia en entregar geles hidroalcohólicos, guantes, mascarillas, kits de detección del virus y equipos de protección a las autoridades sanitarias para la lucha contra el coronavirus. Además, su presidente explica que “nos hemos volcado con las necesidades educativas de los niños y niñas durante el confinamiento, en la vuelta a las aulas y, ya con el curso en marcha, aportando ayuda y formación al profesorado y las familias.”. “Nunca antes tantas familias se habían empobrecido tan rápido: al final del segundo trimestre de 2020 había más de 400.000 hogares con niños, niñas o adolescentes con todos sus miembros sin empleo. Esto ha afectado especialmente a las familias con menor formación académica, en una situación laboral inestable y con empleos de baja cualificación”, puntualiza Gustavo Suárez.


 


El rol social de las empresas y de la sociedad


Según datos de la Asociación Española de Frundraising (AEFr), que aglutina el sector de la captación de fondos en España, un 37% de la población ha colaborado con alguna Entidad no Lucrativa en los últimos doce meses. Un 24% lo hace con aportaciones regulares y un 13% con donativos puntuales. Y de este 37%, un 35% ha hecho alguna colaboración con alguna causa relacionada con la COVID-19. “Las empresas se han volcado en la crisis sanitaria en los meses de confinamiento y esperemos que la gran involucración de 2020 se mantenga en 2021, aunque las empresas también están sufriendo la crisis, lo que, a priori, podría disminuir la colaboración con las Entidades no Lucrativas”, advierte el director gerente AEFr, Fernando Morón. La gran mayoría de las ONG que trabajan en el ámbito asistencial han recurrido a las empresas y a la sociedad en general a la hora de pedir ayudas, tanto económicas como materiales. Tal y como explica Fernando Riaño, “la mayoría de las empresas se han volcado con la sociedad, muchas de ellas se han reconvertido para aportar EPI, donar alimentos o ceder sus instalaciones para colectivos como los facultativos y también se ha multiplicado el número de voluntarios”. También han encontrado un gran apoyo social organizaciones como Save the Children. Su directora de Comunicación y Fundraising asegura que, a pesar de la crisis, “hemos encontrado un gran apoyo por parte de nuestros socios que no han dejado de apoyarnos a través de nuestras campañas, incluso cuando el foco estaba puesto en temas internacionales para apoyar por ejemplo a niños y niñas en campamentos de refugiados, con una situación que se ha vuelto aún más complicada debido a la COVID-19”. Otro claro ejemplo de esta solidaridad lo encontramos en la campaña #únetealosqueayudan, impulsada por la Fundación United Way en España, que recaudó 200.000 euros en tan solo tres meses, contando con la aportación de más de 500 personas y cinco empresas. Una iniciativa que permitió canalizar ayudas para la cobertura de necesidades básicas de más de 10.000 personas, garantizar que los menores recibían apoyo educativo online y la dotación de equipos informáticos para 135 familias. “Desde United Way, enfocamos nuestras acciones a la cobertura de necesidades básicas de familias (alimentación y productos de higiene), apoyo educativo para menores en situación de vulnerabilidad, dotación de equipos informáticos, apoyo a las infraestructuras que se crearon para dar cobertura a las personas sintecho y distribución de comida preparada para los colectivos más vulnerables”, comenta Marta Navarro, directora de Programas de la Fundación United Way España.


 


La ayuda sanitaria, la punta del iceberg


Con la llegada de la pandemia del coronavirus a España, entidades sin ánimo de lucro como Médicos Sin Fronteras centraron todos sus esfuerzos en su área de expertise: el ámbito sanitario. “Nuestros equipos, al igual que todo el mundo, carecían de experiencia ante este nuevo virus, pero la experiencia de 50 años de trabajo en epidemias con estrategias innovadoras y de urgencias nos permitió solventar los retos que esta pandemia supuso para la organización en su trabajo en España”, explica la responsable de Colaboraciones Estratégicas de Médicos Sin Fronteras, Laura Calonge. La organización centró gran parte de su trabajo en las residencias de mayores: . “Dimos apoyo al personal de casi 500 residencias, en los ámbitos de separación de pacientes por cohortes; diseño de materiales, circuitos y protocolos para la sectorización adaptados a la situación; sensibilización y capacitación sobre protección y control de infecciones; uso de equipos de protección individual (EPI) adaptados a las necesidades; formación, planes de contingencia y evaluaciones de estructuras; y con donaciones de EPI cuando fue necesario”. Paralelamente, también contribuyó a expandir la capacidad hospitalaria y a descongestionar hospitales y centros de salud, para que estos pudieran concentrarse en atender los casos más graves. “También asesoramos a las autoridades sanitarias en control y prevención de infecciones, circuitos y zonificación, para que el personal de salud estuviera lo más protegido posible”. Laura Calonge, hace balance de la situación y de su actuación: “Una de las conclusiones que sacamos tras todos esos meses trabajando fue que la mortalidad excesiva en las residencias durante esta crisis se debió principalmente a los problemas estructurales y sistémicos del modelo que tenemos en España. Destacamos la necesidad de mejorar la atención médica que debe brindarse a quienes viven en estos centros, sean públicos, privados o concertados. E hicimos hincapié en que la lógica del modelo de residencias actual responde más a las condiciones del proveedor de servicios que a las necesidades de las personas mayores”. Y ahora con la aprobación y llegada de las primeras vacunas, Laura Calonge advierte: “Estamos viendo de nuevo las desigualdades del sistema: las compañías farmacéuticas han mantenido su práctica habitual de ejercer un control rígido sobre los derechos de propiedad intelectual, y han buscado acuerdos comerciales secretos y monopolísticos que excluyen a muchos países en desarrollo. Desde Médicos Sin Fronteras instamos a todos los gobiernos a que apoyen la histórica solicitud presentada por India y Sudáfrica para renunciar a ciertos derechos de propiedad intelectual mientras dure la pandemia de COVID-19”.


 


La crisis económica


La COVID-19 ha tenido un fuerte impacto en la economía española. La directora de Comunicación, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de CEOE, Carmen Alsina, asegura que es necesario controlar la pandemia poniendo todos los medios a nuestro alcance. “Desde la Fundación CEOE hemos puesto en marcha el Plan Sumamos que incluye la realización de test masivos en empresas y puntos fijos y móviles, para amplificar la propia actuación de la Administración en la contención y control del virus. De momento, hemos empezado por la Comunidad de Madrid, pero la vocación del plan es que sea nacional”. Y, al mismo tiempo que logramos garantizar la salud de los ciudadanos, “es preciso sostener la actividad económica adoptando todas las medidas de seguridad en los centros de trabajo, pero también manteniendo en el tiempo las ayudas públicas que se han desplegado hasta el momento, como los avales del ICO o las facilidades asociadas a los ERTE, incluso yendo más allá con nuevos soportes y estímulos”, asegura Carmen Alsina. Para recuperar la actividad económica sin dejar a nadie atrás, la portavoz de la CEOE, considera que “la mejor forma de que la recuperación de la economía sea inclusiva es conseguir que las oportunidades de empleo de calidad lleguen a todos. Esto implica cargar aún más las tintas en la formación profesional, asegurar que las empresas pueden desarrollarse en un entorno de seguridad jurídica o salvaguardando la flexibilidad necesaria para que las empresas puedan amoldar su actividad a cada momento del ciclo económico”. El presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES), Juan Antonio Pedreño, afirma que “desde la Economía Social queremos contribuir a reconstruir España, pero reconstruirla mejor. Por ello, hemos trasladado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que con los recursos necesarios en las políticas de recuperación la Economía Social no solo mantendría el empleo, sino que se podrían generar 50.000 nuevos empleos cuando lleguen los fondos”. “La situación actual requiere tomar decisiones audaces para construir un futuro sostenible e inclusivo”.


 


El empleo, en el punto de mira


El impacto de la pandemia en el empleo es evidente. Tal y como advierte el presidente nacional de AEDIPE, Juan Pablo Borregón, “las ayudas a los ERTE están aliviando temporalmente la situación, pero cuando la realidad de muchas empresas aflore, el empleo se verá especialmente afectado y, lamentablemente, muchas empresas han cerrado o lo harán próximamente”. Es por ello por lo que considera que el actual concepto de trabajo está en cuestión: “El empleo para toda la vida ha muerto y se abren nuevas formas de colaboración con un proyecto empresarial, que no son necesariamente una relación laboral perdurable; puestos de tareas manuales, repetitivas y de poca aportación de valor serán sustituidas por robots e inteligencia artificial; pero surgirán nuevos puestos de trabajo que requerirán nuevas habilidades. Por eso, los profesionales de la gestión de personas en las organizaciones tenemos una ingente labor en los próximos años de reorganización del trabajo y de fomento de la autoempleabilidad de nuestros colaboradores, mediante reciclaje formativo y entrenamiento”, afirma Juan Pablo Borregón. Y augura que en el futuro “se trabajará cada vez en una gestión por proyectos basado en equipos de trabajo multidisciplinares, de ciclo de vida corto, que habrá que aprender a gestionar y liderar. Y en muchos casos, por la implantación creciente del teletrabajo, serán equipos a gestionar en remoto”. Así pues, el director de la Fundación Más familia, Roberto Martínez, apunta que el futuro del trabajo y de los trabajadores pasa indudablemente “por un trabajo flexible en entornos híbridos, combinando el trabajo en oficina o lugar habitual de trabajo y en el domicilio o de forma deslocalizada. Con mayor utilización de la tecnología digital y mayor orientación a los resultados. Otro fenómeno asociado será la personalización de la relación laboral en una evolución lógica de la negociación colectiva”. Además, Roberto Martínez asegura que esta situación obliga a las empresas a trabajar para garantizar la conciliación de sus profesionales: “Las sociedades actuales, la forma de organizarnos, la corresponsabilidad hombre - mujer llevan aparejado este concepto en el que todos, los poderes públicos, las organizaciones profesionales, las familias… deben aportar, pues de lo contrario corremos el riesgo de que los efectos colaterales como la baja natalidad, el cuidado y atención de dependientes, las relaciones de pareja, la salud psicosocial, etc., se resientan”.


 


La conexión entre salud y planeta


La irrupción de la COVID-19 en nuestro país ha generado una reflexión en la sociedad sobre la importancia de cuidar la naturaleza y la estrecha relación que tenemos con ella. “Los meses de confinamiento han provocado algunos espejismos: reducción de emisiones de GEI, mejoras en la calidad del aire en las ciudades, reducción de algunos delitos ambientales como los incendios forestales, etc. Todos ellos de carácter temporal y que han vuelto a escalar a la categoría de problema ambiental una vez levantadas las medidas restrictivas al tráfico, al desplazamiento de personas, etc.”, comenta Miguel Ángel Soto Caba, Empresas y Medio Ambiente de Greenpeace España. En este sentido, el director de Conservación de WWF España, Enrique Segovia, añade que “el obligado parón provocado por la pandemia nos está permitiendo establecer nuevas formas de relacionarnos con nuestro entorno”. El último Informe Planeta Vivo, publicado por WWF en septiembre de 2020, apunta que en los últimos 50 años se ha reducido en un 68% la tendencia de las poblaciones de vertebrados y tenemos que ser muy ambiciosos para cambiar la situación. “Todavía tenemos la oportunidad de detener y revertir la pérdida de la naturaleza si adoptamos medidas urgentes y a gran escala desde hoy mismo. Para ello, debemos proteger y restaurar más espacios naturales, frenar la explotación insostenible de especies y, sobre todo, reformar los sectores económicos clave responsables de la pérdida de la naturaleza, en particular el sistema alimentario predominante.”, concluye Enrique Segovia.


 


Las claves de la recuperación sostenible


No se puede negar que el crecimiento económico mundial en el último medio siglo ha supuesto un coste enorme para la naturaleza y la estabilidad de los sistemas de los que dependemos. “La economía depende de los mismos recursos naturales que estamos agotando.”, asegura Enrique Segovia, de WWF España. Por este motivo, “desde WWF creemos que los gobiernos deben elaborar sus planes para hacer frente a las desigualdades sociales, la emergencia climática y ambiental y contribuir a que la recuperación económica sea también social, justa y ecológica”. En esta recuperación no se deben potenciar los sectores que nos han hecho llegar a esta situación y las políticas deben estar alineadas con el Pacto Verde Europeo, el Acuerdo del Clima de París, los nuevos Objetivos de Biodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. “En España, en concreto, se debe apostar por un modelo energético más limpio, eficiente y renovable y sin impacto en la naturaleza. Además, necesitamos restaurar los hábitats degradados y cambiar nuestro sistema alimentario hacia uno sostenible y justo”, asevera Segovia. En el mismo sentido se pronuncia el director general de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), José Luis López Fernández, al afirmar que es prioritario un cambio de modelo productivo y de consumo. “Aquí van a jugar un papel importante herramientas como el Análisis de Ciclo de Vida, la compra pública verde, el ecodiseño, la rehabilitación energética de edificios, la educación ambiental o la custodia del territorio y claves como tender hacia una movilidad más sostenible, la renaturalización de las ciudades, la eficiencia energética, el crecimiento de las energías renovables, etc. Es preciso tender hacia una economía baja en carbono, circular, que proteja la biodiversidad y genere una economía sólida y sostenible. Esto permitirá que en el futuro estemos mejor preparados ante una crisis como la actual, con una sociedad más resiliente y con menor dependencia externa de materias primas y energía”. La parte buena, según José Luis López Fernández, es que nos encontramos ante una ventana de oportunidad para realizar ese cambio. “En España la transición ecológica se había colocado ya antes de la crisis de la COVID-19 en primera línea política, hasta tal punto de contar con una vicepresidencia específica dedicada a tal fin. Ahora, además, contará con una importante partida presupuestaria. Además, se está trabajando desde hace meses en la aprobación de diferentes leyes y estrategias en materia de cambio climático y economía circular”. A esta buena predisposición se le suma el hecho de que nos encontramos en un contexto internacional donde el Pacto Verde Europeo (GND) se contempla como la gran palanca de recuperación económica tras la crisis y con un enorme fondo europeo de reconstrucción diseñado para afrontar las transformaciones necesarias para lograr una economía más resiliente, verde, digital e inclusiva. “Trabajar en este escenario permitirá crear miles de empleos verdes y abordar problemas sociales como la pobreza energética por ejemplo a través del impulso a la renovación de nuestros edificios. Para aprovechar esta oportunidad histórica es necesario que todos los actores implicados estén preparados y sean capaces de sacar partido a esos fondos. Debemos tener en cuenta que actualmente España se sitúa a la cola de los países europeos en la tasa de aprovechamiento de fondos europeos, habiendo gastado sólo un tercio del total disponible en el periodo 2014-2020. No podemos permitirnos no aprovechar el momento de oportunidad que se nos ha brindado”, puntualiza el director general de ACA. Por su parte, el presidente de CEPES, Juan Antonio Pedreño, revindica el papel que la Economía Social debe jugar en la reconstrucción y Enel establecimiento de un nuevo modelo económico de éxito: “Queremos contribuir a dar forma diferente a nuestra sociedad y desarrollar una visión compartida para reconstruir mejor a España. Por eso, pedimos asientos en las mesas donde se construyen las políticas públicas. Desde la Economía Social somos empresas de futuro, rentables social y económicamente, con valores como resiliencia social y económica, cohesión territorial y social, sostenibles e inclusivo, comprometidas con su territorio y que no se deslocalizan, que reducen las desigualdades y apuestan por la necesaria transformación digital como medida para mejorar la competitividad que permita seguir creando empleo estable”. Mientras que el responsable de Empresas y Medio Ambiente de Greenpeace España, Miguel Ángel Soto Caba, asegura que, para una correcta recuperación económica y medioambiental, en primer lugar debemos dejar de hacernos trampas al solitario. “No podemos llamar descarbonización a la falsa narrativa empresarial de ‘cero emisiones netas para 2050’, esto es, seguir haciendo lo que hacemos, pero comprando energía ‘verde’ y plantando arbolitos.”. Y añade: “Es importante tener claro que existe un grave riesgo de que las estrategias corporativas y de inversores persistan en su retórica grandilocuente mientras se dedican a mantener los modelos de negocios y sus enfoques actuales con sus bajos niveles de desempeño ambiental. Estas empresas, que hablan mucho pero no reducen drásticamente sus emisiones brutas, no están alineadas realmente con el Acuerdo de París y están incrementando los riesgos financieros y contribuyendo a una futura disrupción social relacionada con el clima. Finalmente, Miguel Ángel Soto Caba toma una frase del “Informe sobre la disparidad en las emisiones de 2019”, del Programa de la ONU para el Medio Ambiente, para resumir cuál es la clave para una recuperación verde y sostenible: “Descarbonizar la economía mundial exigirá cambios estructurales profundos que han de fraguarse para aportar numerosos benefi cios secundarios a la humanidad y a los sistemas que sustentan la vida en el planeta”.


 


Recetas para una nueva normalidad


La crisis de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la interdependencia del modelo económico actual global y la importancia de los cuidados. Es por ello por lo que el presidente de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, Alberto Abad Adelarpe, considera que “la pandemia nos ha hecho preguntarnos, como individuos y como sociedad, qué es lo realmente importante. Las organizaciones de Comercio Justo reivindicamos que para salir de esta crisis global es necesario afi anzar otro modelo económico que ponga en el centro la vida humana, los derechos de las personas y el cuidado del medio ambiente frente a la acumulación de beneficios”. “Creemos que esta crisis ha hecho mucho más patentes las desigualdades sociales y la crisis climática, ha demostrado lo insostenible y desigual del modelo de “crecimiento” económico mundial. Por ello, las respuestas y propuestas para salir de esta crisis no pueden caer en los mismos errores. Así que,las organizaciones de Comercio Justo no queremos recuperar la misma “normalidad” de antes del coronavirus.”, añade Alberto Abad Adelarpe. En la misma línea se posiciona la portavoz de Economistas Sin Fronteras, Laura Ruiz Álvarez, al afi rmar que “la COVID-19 ha mostrado las defi ciencias inherentes al sistema económico considerado ‘normal’, visibilizando la relevancia de la sanidad pública, los retos de la educación, la crisis estructural de los cuidados, la desigualdad de género, la dependencia en un modelo económico basado en la expansión constante de la producción y consumo, la soberanía alimentaria, ejemplos directos de fi nanciarización de la economía como los fondos de inversión gestionando residencias para personas mayores. Todo ello nos debe llevar, en primer lugar, a cuestionar la teoría económica considerada ortodoxa para la política económica, basada en supuestos como el individualismo, la certidumbre o la racionalidad, cuando la realidad es que las personas somos interdependientes y ecodependientes y muchos de los procesos que sostienen la vida no pasan por el mercado. Debemos abordar con urgencia la ‘construcción de lo que es normal’ y que consistiría en redefi nir la economía ‘para que no deje a nadie atrás’”. Laura Ruiz Álvarez considera que a corto plazo es imprescindible garantizar el acceso al uso de aquellas infraestructuras, bienes y servicios que necesitamos para satisfacer nuestras verdaderas necesidades humanas, cambiando nuestra escala de valores sociales y priorizando la generación de empleos e inversión en cuidados y provisión de servicios fundamentales. Para ello, el PIB no puede seguir siendo el indicador que dirija la política económica, en tanto en cuanto, éste no supone una medida de ‘sostenibilidad de la vida’, como decíamos. Parece evidente también que la emergencia sanitaria y la crisis económica van a necesitar de un considerable gasto público para evitar que los costes recaigan sobre las personas más vulnerables, como ya nos han enseñado otras crisis anteriores. Así que es cuestión urgente dejar de posponer las imprescindibles reformas en el ámbito de la justicia fiscal para lograr una mayor recaudación y una mayor redistribución: lucha contra el fraude fiscal y la corrupción, fiscalidad progresiva y nuevas figuras impositivas. Paralelamente, otra de las claves que proponemos es la apuesta por la Economía Social y Solidaria. No podemos olvidarnos de dos claves también fundamentales. La gobernanza global, por una parte, no sólo por el carácter transnacional de retos como el que está suponiendo la COVID-19, sino también por los grandes retos a los que se enfrenta actualmente la humanidad como el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad o las migraciones; y por la oligopolización de la economía. Por otra, la imprescindible desfi nanciarización, descarbonización y reconstrucción del concepto de ciudadanía para erigir una economía que no deje a nadie atrás”, concluye la responsable de Economistas sin Fronteras.


Fernando Riaño, director de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Social del Grupo Social ONCE


“Aquellas personas con un riesgo de exclusión serio han sido los primeros que han notado la crisis, en sus empleos, en sus ayudas, etc.


 



Jaime Gregori, director de Marketing, Alianzas con Empresas, Captación y Responsabilidad Social de Cruz Roja


“Cruz Roja puso en marcha el “Plan Cruz Roja Responde”, que ha llegado a atender a más de 2.900.000 personas, contabilizadas a finales de 2020”


 


 


Miguel Fernández, director general de FESBAL


“Si antes de la pandemia repartíamos 144 millones de kilos, ahora estaremos en los 200 millones, ya que las peticiones han crecido hasta en un 70%”


 



Laura Pérez, directora de Comunicación y Fundraising de Save the Children


“Según nuestras previsiones a finales de 2020podríamos estar hablando de uno de cada tres niños en situación de pobreza”


 



Gustavo Suárez. , presidente de UNICEF España


“Nos hemos volcado con los niños y niñas, en la vuelta a las aulas y aportando ayuda al profesorado y a las familias” 


 



Fernando Morón, director gerente de la Asociación Española de Frundraising (AEFr)


“Hemos hecho un llamamiento para que empresas y ciudadanos podamos colaborar, con las ONG y fundaciones”


 



Marta Navarro, directora de Programas de la Fundación United Way España


“A través de la campaña #unetealosqueayudan, enfocamos nuestras acciones a la cobertura de necesidades básicas de familias”


 


 


Laura Calonge, responsable de Colaboraciones Estratégicas de Médicos Sin Fronteras


“La epidemia puso de manifiesto la falta de capacidad y asistencia al colectivo de personas mayores”


 


Carmen Alsina, directora de Comunicación, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de CEOE


“Es preciso sostener la actividad económica con todas las medidas de seguridad y manteniendo las ayudas públicas”


 



Juan Pablo Borregón, presidente nacional de AEDIPE


“Las ayudas a los ERTE están aliviando temporalmente la situación, pero el empleo se verá muy afectado”


 


 


Juan Antonio Pedreño, presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES)


“Con los recursos necesarios, la Economía Social no solo mantendría el empleo, sino que se podrían generar 50.000 nuevos empleos”


 


 


Miguel Ángel Soto Caba, Empresas y Medio Ambiente de Greenpeace España


“No es descarbonización el ‘cero emisiones netas para 2050’, sino seguir haciendo lo mismo, pero comprando energía ‘verde’ y plantando arbolitos”


 



Roberto Martínez, director de la Fundación Másfamilia


“El futuro pasa por un trabajo flexible en entornos híbridos, combinando el trabajo en oficina o lugar habitual de trabajo y en el domicilio o de forma deslocalizada”


 



Enrique Segovia, director de Conservación de WWF España


“El obligado parón provocado por la pandemia nos está permitiendo establecer nuevas formas de relacionarnos y de interactuar con nuestro entorno”


 



José Luis López Fernández, director general de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA)


“En España la transición ecológica estaba ya en primera línea política. Ahora, además, contará con una importante partida presupuestaria”


 



Alberto Abad Adelarpe, presidente de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo


“Es necesario afi anzar otro modelo económico que ponga en el centro la vida humana, los derechos de las personas y el cuidado del medio ambiente”


 



Laura Ruiz Álvarez, portavoz de Economistas Sin Fronteras


“El PIB no puede seguir siendo el indicador que dirija la política económica, en tanto en cuanto, éste no supone una medida de ‘sostenibilidad de la vida’”