Reportaje > 07/04/2021

2020, un punto de inflexión en el impulso de la RSE y la sostenibilidad

Seguramente 2020 será recordado por todos como el año de la COVID-19 y la grave crisis sanitaria, social y económica que desembocó. Pero lo que, en un principio, con el decreto de Estado de Alarma en marzo y el consecuente confinamiento de la población española, parecía que iba a suponer un freno a las políticas de RSE y sostenibilidad, finalmente se convirtió en un aliado en la demostración de que la salud de las personas está íntimamente relacionada con la salud del planeta. A todo ello, se suman importantes acontecimientos en el ámbito del impulso de la sostenibilidad como que el presidente y CEO del mayor fondo de inversión del mundo, Larry Fink, o el World Economic Forum se posicionaran claramente al lado de la sostenibilidad y destacaran la importancia de los criterios ESG en las empresas de cara a asegurar su viabilidad. Sobre estos temas se han posicionado los miembros del Consejo Asesor de CompromisoRSE y fruto de sus opiniones es este reportaje sobre el impulso de la RSE en 2020.

Enero de 2020 arrancaba con la ya “tradicional” carta de Larry Fink, presidente y CEO de Blackrock la mayor gestora de fondos del mundo, a los CEO de las empresas del S&P 500 y a directivos de grandes corporaciones europeas. Fink llevaba desde 2016 hablando de la necesidad de que los directivos dejen de ser cortoplacistas y se centren en generar beneficios sostenibles en el tiempo, pero en el 2020 dio un paso más. En su misiva, les advirtió de que tomaría medidas frente a las empresas participadas que no tuvieran en cuenta la sostenibilidad: “Estaremos cada vez más dispuestos a votar en contra del equipo directivo y los miembros del consejo cuando las empresas no progresen lo suficiente”. Además, el influyente inversor alerta de que “en un futuro próximo, y más pronto de lo que muchos esperan, habrá una significativa reasignación de capital”. Se trata de un mensaje que ha sido muy bien acogido tanto por los expertos en RSE y sostenibilidad como por los directivos de estas áreas en el ámbito empresarial consultados por CompromisoRSE.


El presidente de Villafañe & Asociados, Justo Villafañe, opina que el hecho de que “Blackrock haya situado el cambio climático y la sostenibilidad como eje de su estrategia de inversión, demuestra el compromiso y la apuesta de la gestora de fondos en la construcción de un futuro sostenible. Y, lo más importante, acelera el proceso de concienciación sobre la sostenibilidad y el cambio climático y la implementación de prácticas que demuestren tanto el compromiso con el medio ambiente como con la sostenibilidad a nivel global”.


Por su parte, el presidente de Spainsif, Joaquin Garralda, destaca la influencia que estas cartas tienen en los CEO de las empresas donde BlackRock ha invertido, a la vez que destaca dos mensajes: “La necesidad de que en sus informes ESG utilicen unos estándares internacionales que faciliten la comparación” y “la importancia que le va a dar al activismo accionarial presionando a los Consejos de Administración preguntando sobre temas ESG y recomendando actuaciones”.


El director global de Negocio Responsable de BBVA, Antoni Ballabriga, considera que estos mensajes han marcado un punto de inflexión en el ámbito de las finanzas sostenibles: “En los dos últimos años se ha producido un cambio exponencial, de mayor presión al sector, tanto desde la perspectiva del inversor, con las famosas intervenciones de Larry Fink, como por parte de la Comisión Europea que, desde el punto de vista regulatorio, lanzó el Plan de Acción de Finanzas Sostenibles”. 


A todo ello la directora de Fundación Randstad, María Viver, añade que “el interés por las inversiones éticas no es un hecho reciente pero está cobrando mayor importancia y confi gurándose como algo esencial para la decisión de inversión. También conviene dar tiempo a las empresas para que incorporen dichos criterios medioambientales, sociales y de gobierno, y avancen en los principios de sostenibilidad”.


En este sentido, el director general de TÜV Rheinland, Gonzalo de Castro, explica que el mensaje de Larry Fink “marca un claro camino a las grandes corporaciones y empresas cotizadas que son las que mayor impacto tienen en el medio ambiente y las que pueden cambiar tendencias en otras empresas por su poder directo e indirecto sobre ellas. Sin duda, que él haga hincapié en compromisos como el de la política de cero emisiones netas es relevante y positivo para el desarrollo sostenible. Estamos convencidos de que ayudará a cambiar muchas culturas corporativas de grandes y medianas empresas”. Una idea que comparte Elena Ruiz, director Sustainable Business de NH Hotels Group, al afi rmar: “Que la mayor gestora de activos diga tan claro a la cúpula de las compañías que o implementan acciones reales y marcan una clara estrategia de sostenibilidad, o votan en contra de sus consejos y juntas directivas, es el mejor tractor para que todos los actores económicos y sociales se alineen”.


El director general de Fundación MásFamilia, Rafael Fuertes, considera que se trata de “unas declaraciones decisivas”, ya que “los fondos inversores sólo se preocupaban hace unos años en obtener el máximo benefi cio (a costa de cualquier política) y estas declaraciones suponen un impulso decisivo en el desarrollo sostenible. A partir de ahora un CEO no sólo responderá ante una P&L, sino también ante un informe de impacto responsable. Esto abre unas posibilidades importantísimas al cambio que solicitamos a muchas compañías en estos aspectos desde hace más de 20 años”. En la misma línea se posiciona el presidente de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), Fernando Moner, que recuerda que la carta “ratifi ca las afi rmaciones que ya hacíamos desde CECU hace casi 20 años, y es que la ESG es imprescindible en el siglo XXI y cada día son más los consumidores que toman sus decisiones en base a criterios sociales y no sólo económicos. Creo que el siguiente paso tendrá más que ver con la fi abilidad de las acciones, es decir, demostrar que lo que se dice es cierto, que con la necesidad de seguir concienciando a las empresas de la obligación de potenciar las acciones en materia de ESG”.


Por su parte, la directora de RSC y Relaciones Institucionales de ManpowerGroup, Montse Moliner, considera que la carta de Larry Fink es de gran relevancia pues “las empresas tienen una oportunidad y una responsabilidad a la hora de desarrollar modelos de negocio sostenibles e inclusivos. Es un hecho que, sin la contribución de las compañías, su capacidad de innovar, generar empleo, crear valor compartido, y operar desde el liderazgo responsable no se alcanzará el cumplimiento de los 17 Objetivos y 160 metas para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas”.


 


Davos apuesta por refundar el capitalismo


En 2020, el World Economic Forum (WEF) se vestía de largo para cumplir su cincuenta aniversario, una fecha señalada en la que quería reafirmar la teoría que Klaus Schwab, un profesor de economía alemán, había desarrollado cinco décadas atrás. Se trataba de la “teoría stakeholder”, basada en que una empresa debe servir a todos sus grupos de interés, no solo a sus accionistas. Por este motivo, el “Manifeesto de Davos 2020:El propósito universal de las empresas en la Cuarta Revolución Industrial” hacía referencia a que el “propósito de las empresas es colaborar con todos sus stakeholders en la creación de valor compartido y sostenido”. “El mejor camino hacia la comprensión y la armonización de los intereses divergentes de todos los stakeholders es la adquisición de un compromiso común con respecto a las políticas y las decisiones que refuercen la prosperidad a largo plazo de las empresas”, aseguraba el Manifiesto.


Ante este acontecimiento, que marcó el devenir de muchas empresas en 2020 en materia de RSE, el profesor de Ética Empresarial de IESE, Joan Fontrodona, afirma que esta necesidad de defi nir un nuevo modelo económico que vaya más allá de la visión unidireccional de la maximización del beneficio ha sido ampliamente discutida en los últimos años. “Ha habido propuestas diversas que responden a una tendencia de fondo parecida: el propósito de la empresa no puede reducirse al interés de una de sus partes. No todo puede mirarse en clave de cómo se optimiza el beneficio económico, ni medirse desde la perspectiva del interés de los accionistas, sino que deben tenerse en cuenta otros ‘valores’ como el impacto social, el impacto medioambiental y la ética en el gobierno de las organizaciones”.


A lo que el director de RSE de Gredos San Diego Cooperativa, Juan José Barrera, piensa que las refl exiones realizadas en el WEF deben llevar a buscar un nuevo “pacto económico y social”. Y añade: “La historia nos demuestra que ante grandes crisis solo se ha salido de forma positiva cuando se han producido pactos sociales. El nuevo pacto debe tener como puntos centrales la cohesión social, reducir las desigualdades y mejorar la calidad de vida de los amplios sectores de ciudadanos que están sufriendo los efectos de la última crisis económica de 2008 y la que estamos padeciendo por la pandemia”.


Mientras que Paloma Cabrera, directora de Marketing y Comunicación de Accenture, celebra la noticia al afi rmar que “constata que el cambio en el concepto de capitalismo hacia un modelo basado en el éxito compartido, por fin, ha encontrado su hueco en la agenda económica internacional”. Una idea que reafirma Gonzalo de Castro, de TÜV Rheinland, al comentar que “actualmente hay un acuerdo en que el concepto de empresa como unidad generadora de negocio se ha visto superado y una empresa que quiere permanecer y crecer en el tiempo debe tener en cuenta, en su día a día, aquellos otros requisitos que son relevantes también para sus partes interesadas a nivel de ambiental, socio laboral y de buen gobierno”.


Por su parte, el director general de Fundación MásFamilia, Rafael Fuertes, cree que “a raíz de esta pandemia y de la fragilidad que han demostrado los fundamentos de nuestras sociedades, las principales instituciones están experimentando un giro ‘social’ y de coherencia con el futuro sostenible de nuestro modo de vida, que va a llevar a un cambio radical en la forma de funcionar”.


En los dos últimos años se ha incrementado la presión al capital con hitos como la carta de Larry Fink o el Plan de Acción de Finanzas Sostenibles de la UE


En esta línea, el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, considera que el Manifiesto de Davos es la mejor constatación de que “la economía del siglo XXI será sostenible o no será”. “En los próximos años argumenta Francisco Mesonero, el capitalismo va a refundarse y lo hará sobre el principio de sostenibilidad. La actividad empresarial debe ponerse al servicio de un futuro global, con la Agenda 2030 como gran hoja de ruta, y dar respuesta a algunos de los desafíos más apremiantes a los que se enfrenta la humanidad: la pobreza, el trabajo decente, la salud, la igualdad de género o la reducción de las desigualdades. Es la única alternativa para que las empresas estén conectadas con la sociedad y sean sostenibles en el tiempo”.


Una opinión que comparte, la directora de Comunicación, RSC y Fundación Sanitas, Yolanda Erburu, al afirmar que “el WEF sitúa a las corporaciones como agentes responsables en la generación de un futuro próspero para las personas. El manifiesto es una muestra de la gran sensibilización de la sociedad hacia el rol de las empresas y, aunque se trata de una declaración, muchas de las grandes corporaciones ya están actuando y nadie quiere quedarse atrás”. Por su parte, Elisenda Ballester, directora de Comunicación de Henkel Ibérica, cree que “esta decisión será clave para acelerar la inclusión de los criterios ESG y la sostenibilidad en el modelo de negocio de las empresas a nivel mundial”, puesto que “conllevará una reforma del capitalismo actual hacia un modelo económico más sostenible, equitativo y justo”.


Y es que tal y como recuerda el socio de Valores & Marketing, Ismael Vallés, las marcas, por su capacidad y recursos, son las que tienen en sus manos mejorar los principales problemas a los que nos enfrentamos como humanidad. Por ello, afirma que “la utilización responsable de los recursos, la lucha contra el clima, la integración de los criterios ESG en la toma de decisiones y el fomento de la igualdad de oportunidades y los derechos los ciudadanos, son aspectos clave y las marcas responsables deben jugar un papel relevante en su promoción, porque son las que tienen la capacidad e influencia para ejercer los cambios necesarios”. Por todo esto, Justo Villafañe asegura que el Manifiesto es “un paso más entre los muchos necesarios para impulsar la sostenibilidad de forma real.


El éxito de las organizaciones no se encuentra solo en la retribución de los accionistas. Las organizaciones viven en ecosistemas de stakeholders con los que mantienen relaciones simbióticas y que le exigen un mayor grado de compromiso”. “De todos modos puntualiza Villafañe “la verdadera transformación llegará de compromisos fehacientes, de la obligación real que acarree consecuencias en caso de no cumplirse”.


 


El impacto mediático del WEF


Precisamente, por este motivo, hay expertos que valoran el impacto mediático que tienen las acciones del Word Economic Forum, pero dudan de su efectividad real. En opinión del Daniel Ortiz, Gerente Atementos neu Barcelonès, “sin duda es un manifiesto importante, pero no deja de ser una declaración de buenas intenciones. Marca un horizonte y un camino a seguir, pero, al no haber ningún tipo de poder coercitivo para hacerlo cumplir, todo queda a la libre voluntad de los actores, y esto ya sabemos que no suele ser suficiente para avanzar al ritmo requerido por el actual estado de emergencia climática a nivel planetario”. Una opinión que comparte desde Spainsif, Joaquin Garralda, al afirmar que “el papel del WEF tiene impacto mediático, pero es menos influyente que las decisiones de los inversores institucionales o los organismos reguladores como es el caso de la UE, tanto en sus Directivas sobre transparencia y estándares, como con sus compromisos de financiación sostenible expresadas en el Green Deal o en Next Generation”. Más escéptico se muestra el director general de Intermon Oxfam, José María Vera, que percibe “un cierto hartazgo de manifiestos, estudios, declaraciones e índices”. Y afirma: “Sabemos lo que hay que hacer, todo el mundo lo sabe y lo dice. Ahora hay que hacerlo, y en ciertos campos como el ‘net zero’ o la pérdida de biodiversidad, hay que hacerlo con urgencia absoluta. No está en juego el planeta, está en juego la especie humana en el planeta. La distancia entre retórica y práctica es aún abismal”.


 


El impacto de la COVID-19 en la RSE


La COVID-19 ha sido otro de los acontecimientos que han marcado el transcurso de 2020. El 11 de marzo el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaraba que la COVID-19 pasaba de ser una epidemia a una pandemia y tres días después, el 14 de marzo, el Gobierno español decretaba el estado de alarma con el fin de afrontar la emergencia sanitaria. Fue el inicio de una situación que ha desembocado en una crisis sanitaria, social y económica, y que ha tenido un impacto negativo en la cuenta de resultados de la mayoría de las compañías, sin embargo, la sostenibilidad no se ha caído de sus agendas. Es la opinión de Elena Ruiz, de NH Hotels Group, que asegura que “las compañías han visto que no pueden centrar sus esfuerzos únicamente en resultados a corto plazo.


Ahora ya hemos visto con nuestros propios ojos que no podemos tratar al mundo como lo estábamos tratando, que la fragilidad de las empresas se puede llevar por delante miles de puestos de trabajo, pero las más fuertes han sabido arrimar el hombro para llegar donde no podían los gobiernos. Y esa reflexión va a acelerar sin duda la importancia que le dan todos los stakeholders a adoptar estos principios sostenibles y de creación de valor a largo plazo por la mayoría de las empresas, y va a repercutir negativamente en aquellas que nos los adopten”. Por su parte, María Viver, de Fundación Randstad, considera que la pandemia ha acelerado muchos procesos de cambio: y ha supuesto “un punto de inflexión y de reflexión para volver a ordenar las prioridades. Saber que cada agente social ocupa un papel en la sociedad que trasciende de sus propios intereses y que solo la actuación conjunta hace posible el desarrollo sostenible de las naciones en un mundo completamente global donde las actuaciones de unos afectan a todos”. Una opinión similar expresa desde Fundación Adecco, Francisco Mesonero, al afirmar que “más que acelerarse, las políticas de RSE se están consolidando, transformando y evolucionando: hoy más que nunca se hace patente que la sostenibilidad no es acción social, sino un parámetro que está presente en el ADN de las compañías y la única garantía para que puedan sortear los episodios de crisis”.


En cambio, Paloma Cabrera, directora de Marketing y Comunicación de Accenture, cree que la apuesta por la sostenibilidad lleva tiempo fraguándose y que en los últimos años ha vivido una aceleración. “La pandemia nos ha hecho reflexionar a todos, en lo personal y en lo profesional, sobre qué es lo realmente importante en la vida. Los directivos de las empresas no somos una excepción. Todo lo sufrido tendrá un reflejo en nuestras decisiones, que, cada vez más, estarán centradas en generar un impacto positivo y en cumplir con el propósito de nuestras organizaciones”.


En la misma línea Elisenda Ballester, de Henkel Ibérica, afirma que “las personas nos hemos dado cuenta de la importancia de la salud y del cuidado del planeta y de que, si todos actuamos en la misma dirección, somos muy fuertes y formamos un gran equipo. No tengo ninguna duda de que se acelerarán los cambios en las empresas y que jugarán no sólo un rol económico sino también social”. En este sentido, desde Sanitas, Yolanda Erburu afi rma que “las compañías tenemos el deber de ser punta de lanza en innovación para ofrecer a la sociedad soluciones a sus problemas. Y el cuidado del medio ambiente es uno de los grandes retos al que nos enfrentamos en la actualidad. Necesitamos encontrar un sistema de organización social y económica que permita prevenir futuros desastres medioambientales y sanitarios. Debemos lograr un planeta sano para garantizar la salud de las personas”. Para ello, solo hay un camino: “Rectificar y frenar el impacto negativo de la actividad económica sobre la biodiversidad, el cambio climático y la desigualdad social. Y dar un paso más y generar impactos positivos en la sociedad de la que formamos parte”, añade Erburu.


Una opinión que comparte Montse Moliner, de ManpowerGroup, que cree que “si hay algo que ha puesto en evidencia la crisis sanitaria es que el liderazgo de las empresas debe ser aún más responsable y sostenible, de valor compartido. Las empresas tenemos un papel, una oportunidad y una responsabilidad a la hora de desarrollar modelos de negocio sostenibles e inclusivos que, de aquí a 2030 representan la creación de 380 millones de empleos”. Mientras que Carlos de la Iglesia, de Microsoft, asegura que “la COVID-19 está obligando a un replanteamiento de las estrategias y a un nuevo foco en el propósito. Los Consejos empiezan a contemplar el impacto de las organizaciones en el largo plazo, más allá del retorno inmediato y el benefi cio a corto”.


A todo ello, José Luis Lizcano, de AECA, recuerda que “la RSC, tanto desde el plano conceptual como el aplicado a través de políticas concretas relacionadas con los distintos grupos de interés, ayuda a hacer frente una pandemia como la que estamos padeciendo. Los buenos resultados en materia de relaciones laborales, las facilidades y fl exibilidad en el empleo, las ayudas económicas para soportar situaciones extremas como las provocadas por la pandemia, por ejemplo, hacen recomendable la RSC y, por lo tanto, la potencian”. Eso sí, el director de RSE de Gredos San Diego Cooperativa, Juan José Barrera, cree que en la salida de la crisis actual tanto las políticas de RSE como los gobiernos tienen un papel importante a jugar y recuerda la salida de la crisis de 2008: “Las actuaciones de la política de la UE en la crisis de 2008 fueron irresponsables, y aún venimos pagando los efectos de una política económica restrictiva.


Ahora, ante la crisis económica producida por la pandemia, parece que hay una apuesta por una política económica europea más expansiva, que se dirige a apoyar a las empresas y los ciudadanos desfavorecidos. Es una buena señal”. Desde ECODES, Victor Viñuales, considera: “El único dinero que va a haber en los planes de recuperación públicos está claramente orientado en esa dirección. Fuera del paraguas de la sostenibilidad va a llover. Las empresas que no avancen rápido en esa dirección van a tener problemas más pronto que tarde”.


En este sentido, Antoni Ballabriga, de BBVA, opina que “la COVID-19 ha acelerado todavía más la necesidad de invertir en un modelo de economía más resiliente, que incorpore esta visión climática y los ODS, porque ha afectado indudablemente a los más vulnerables. Y, afortunadamente, más allá de las primeras intervenciones por parte de las autoridades monetarias de dotar de liquidez al mercado, los gobiernos enseguida han empezado a poner recursos encima de la mesa para una recuperación que la están condicionando, acertadamente, a modelos de recuperación que proporcionen una recuperación más resiliente, alineados con su estabilidad y que sea una recuperación justa e inclusiva”.


 


Un cierto escepticismo


No obstante, hay expertos que muestran un cierto escepticismo sobre el hecho de que la pandemia de la COVID-19 pueda acelerar el desarrollo de las políticas de RSC y Sostenibilidad de las empresas. En este sentido, el experto Joan Fontrodona explica que las noticias que nos llegan sobre el impacto de la pandemia en la responsabilidad social y la sostenibilidad de las empresas son contradictorias. “Algunas noticias nos hablan de la reducción de la huella ecológica o de una mayor concienciación de los consumidores; pero también nos llegan noticias negativas, como el aumento de la brecha de género en el mercado laboral o el impacto en la economía de muchas familias. Por tanto, está por ver qué efecto real tendrá la pandemia. Todo dependerá de cómo entiendan las empresas cuál es el papel de la sostenibilidad en sus negocios.


Si la ven cómo un coste, en el corto plazo reducirán los recursos que destinen a estas políticas, y ya veremos cuánto tardan en recuperar la tendencia positiva que estábamos viviendo en los últimos años. Si la ven como una fortaleza y una ventaja competitiva, la “sacudida” que ha supuesto la pandemia les hará ver la responsabilidad que tienen en la construcción de un mundo más humano y solidario”.


A lo que Ismael Vallés, de Valores & Marketing, recuerda que “el ser humano tiene memoria limitada y solo toma decisiones a corto plazo. El nivel de sensibilidad social sobre los retos a los que nos enfrentamos es quizá el más alto que hemos tenido desde hace décadas y quizá se deba a circunstancias como las que estamos viviendo, pero es verdad que nos comportamos y actuamos cíclicamente. Dicho esto, hay que ser optimista y convencernos de que no hay marcha atrás”.


José María Vera, de Intermon Oxfam, cee que la pandemia ha demostrado que se debe acelerar la transformación del modelo económico y de negocio de empresas que hoy contribuyen a la desigualdad extrema y al calentamiento global”.


A pesar de todo, la COVID-19 sin duda puede actuar como revulsivo en el sentido de ayudar a tomar más consciencia ciudadana, política y empresarial sobre la gravedad del momento actual y, por lo tanto, puede acelerar la necesaria transformación global.


Un deseo realizable si unimos la realidad de potenciar las acciones en materia de RSC junto con la reconstrucción de nuestra economía, no solo la española sino la mundial, y esta vez los criterios de RSC van a ser decisivos por la propia exigencia de la ciudadanía.


Reconstruir tras una crisis tan profunda y global como la que estamos sufriendo nos permite la oportunidads de empezar a repensar desde los cimientos.

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ANTONI BALLABRIGA, director Global de Negocio Responsable de BBVA


“La COVID-19 ha acelerado todavía más la necesidad de invertir en un modelo de economía más resiliente, que incorpore la visión climática y los ODS”


 



CARLOS DE LA IGLESIA, director de Comunicación y Desarrollo Corporativo de Microsoft


“La COVID-19 está forzando un replanteamiento de las estrategias y a un nuevo foco en el propósito”


 



ELENA RUIZ, director Sustainable Business de NH Hotels Group


“Las compañías han visto que no pueden centrar sus esfuerzos únicamente en resultados a corto plazo”


 



YOLANDA ERBURU, directora de Comunicación, RSC y Fundación Sanitas


“El WEF sitúa a las corporaciones como responsables en la generación de un futuro próspero para las personas”


 



ELISENDA BALLESTER, directora de Comunicación de Henkel Ibérica


“Nos hemos dado cuenta de la importancia de la salud y del planeta y de que todos formamos un gran equipo”


 



FRANCISCO MESONERO, director general Fundación & Sostenibilidad de Adecco Iberia &


“La actividad empresarial debe ponerse al servicio de un futuro global, con la Agenda 2030 como gran hoja de ruta”


 



MARÍA VIVER, directora de Fundación Randstad


“La inversión responsable está cobrando cada vez más importancia y se está confi gurando como algo esencial para la decisión de los inversores”


 



MONTSE MOLINER, directora de RSC y Relaciones Institucionales de ManpowerGroup


“Las empresas tienen una oportunidad y una responsabilidad a la hora de desarrollar modelos de negocio sostenibles e inclusivos”


 


 


JOSÉ LUIS LIZCANO, director gerente de AECA


“La Responsabilidad Social Corporativa contribuye a hacer frente a una pandemia como la que estamos padeciendo”


 



PALOMA CABRERA, directora de Marketing y Comunicación de Accenture


“El capitalismo de modelo de éxito compartido ha encontrado su hueco en la agenda económica internacional”


 



FERNANDO MONER, presidente de la Confederación de Consumidores y Usuarios


“El siguiente escalón a subir tendrá más que ver con la fiabilidad de las acciones que con la necesidad de seguir concienciando a las empresas”


 



RAFAEL FUERTES, director general de Fundación MásFamilia


“Las principales instituciones están experimentando un giro ‘social’ y de coherencia con el futuro sostenible”


 



GONZALO DE CASTRO, director general de TÜV Rheinland


“El mensaje de Larry Fink ayudará a cambiar muchas culturas corporativas de grandes y medianas empresas”


 



JOAQUIN GARRALDA, presidente de Spainsif


“El WEF es menos infl uyente que las decisiones de los inversores institucionales o los organismos reguladores”


 



JOAN FONTRODONA, profesor de Ética Empresarial de IESE


“El efecto real de la pandemia dependerá de cómo entiendan las empresas la sostenibilidad de sus negocios”


 



JOSÉ MARÍA VERA, director general de Intermon Oxfam


“No está en juego el planeta, está en juego la especie humana en el planeta”


 


 


VICTOR VIÑUALES, director de Fundación Ecología y Desarrollo


“El único dinero de los planes de recuperación está claramente orientado en dirección ESG”


 



ISMAEL VALLÉS, socio de Valores & Marketing


“El nivel de sensibilidad social es quizá el más alto que hemos tenido desde hace décadas”


 



JUSTO VILLAFAÑE, presidente de Villafañe & Asociados


“Davos es un paso más de los muchos que necesitamos para impulsar la sostenibilidad de forma real”